¿Un muerto en carretilla? ¡Cuba está que arde y ni los difuntos se salvan!

Un video viral muestra un ataúd en una carretilla, revelando la "opción cero" cubana, donde la crisis extrema afecta hasta el último adiós a los difuntos.

¿Qué pasó?

¡Ay, mi madre! Prepárense porque la cosa en Cuba está tan dura que hasta los muertos están sufriendo las de Caín. Circula un video por ahí, cortesía del periodista Mario Vallejo, que le ha virado el estómago a medio mundo. Imagínense: un ataúd, sí, ¡un ataúd!, amarrado a una carretilla y empujado por un pobre hombre por un camino de tierra. ¿Dignidad? ¿Transporte fúnebre? ¿Un velorio como Dios manda? ¡Olvídense de eso!

La imagen es para sentarse a llorar. Parece que la famosa “opción cero” ya no es solo para los vivos, sino que ahora le toca su pedacito a los que se nos van. Ataúdes que no aparecen, gasolina que no hay para nada y transporte fúnebre que es un lujo de reyes, ¡si acaso! Así están las familias cubanas, resolviendo como pueden hasta el momento más triste.

¿Dónde y cuándo?

Esto no es cuento de camino, mi gente. La escena se ha visto por toda la isla, en medio de una crisis económica que parece no tener fin. Ese video, que salió a la luz hace poco, es el último grito de auxilio de un pueblo que ya no sabe qué hacer. No se trata de un caso aislado, ¡qué va! Se habla de enfermos graves sin transporte y de entierros que se hacen con las uñas en varias provincias.

El ambiente está cargado de esa mezcla de indignación y resignación. Es el calor de la calle, el polvo de los caminos sin asfaltar, la tensión en el aire de una realidad que ahoga.

¿Por qué importa?

Esto importa, y mucho, porque la gente está hablando de esto en todas las esquinas, en la cola del pan, en la guagua. Es la muestra más cruda de que la dignidad se fue de paseo y parece que no piensa volver. El gobierno, mientras tanto, sigue con su cantaleta de “resistencia y sacrificio”, pero la gente ve la realidad en esos ataúdes rodando por las calles. Es un golpe directo al alma del cubano, que siempre ha tenido el respeto por los muertos como algo sagrado.

Cuando ni siquiera se puede despedir a un ser querido con un mínimo de decoro, es que la cosa ya llegó al fondo del barril. Esto toca a todo el mundo, porque hoy es el vecino y mañana puede ser uno.

¿Qué dicen las partes?

Mientras las imágenes hablan por sí solas y las familias sufren en silencio, del lado de las autoridades el discurso es el mismo de siempre: "aguante" y "creatividad". La realidad del video choca de frente con la retórica oficial, que intenta maquillar una situación insostenible. No hay grandes anuncios ni soluciones, solo esa sensación de que cada cual tiene que inventar para todo, incluso para la muerte. Es el pueblo contando su verdad, y el gobierno hablando de otra película.

¿Qué viene ahora?

¿Qué viene ahora? Pues, si no cambian las cosas, seguramente vendrán más videos como este, más historias de funerales hechos a la cubana, con lo que haya a mano. La denuncia ya está hecha, pero el problema sigue ahí, tan grande como siempre. Habrá que ver si esta cruda realidad logra mover algo, o si seguiremos viendo cómo hasta los muertos tienen que resolver su último viaje en carretilla.

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