¡Trump aprieta la tuerca y en Cuba sudan frío!
El presidente Trump y congresistas cubanoamericanos le meten presión a Cuba, que está en las últimas. Dicen que el régimen tambalea sin petróleo ni billetes. ¡La cosa se pone caliente!
¿Qué fue lo que pasó, mi gente?
Oye, y tú que andas por ahí, ¿supiste el último bochinche de Washington? ¡Parece que el Tío Sam le quiere apretar más las clavijas a la isla! Resulta que los congresistas cubanoamericanos, esos que no se quitan la bandera del pecho, le están cayendo encima al presidente Donald J. Trump.
Le dicen que no afloje, que la presión ahora tiene que ser máxima contra el gobierno cubano. ¿La razón? Dicen que la cosa en Cuba está más débil que nunca, que ya no aguanta más y que este es el momento para que haya un cambio de verdad.
¿Dónde y cuándo fue todo esto?
Este chismecito, que no es cuento, viene fresco desde Washington D.C., allá por principios de febrero del 2026. Los que estaban en la tiradera son los republicanos Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart, dándole candela al tema con el presidente Trump.
El mismo Trump ya había soltado unas cuantas amenazas sobre aranceles y otras medidas para los que le den petróleo a Cuba. Así que el ambiente estaba tenso, como olla de presión a punto de explotar.
¿Y por qué es tan importante este enredo?
Pero, ¿y por qué tanto relajo, socio? Pues mira, esto es importante porque si le quitan el petróleo y las chequeras, el gobierno cubano... ¡se le acaba el pan y el circo! Sin combustible no hay transporte, no hay luz, no hay casi nada. Es un problema gordo que afecta a todo el mundo en la isla.
Giménez, que sabe de lo que habla porque salió de Cuba de niño, lo dijo clarito: “Nunca había visto un régimen tan débil como este”. Así que esta presión no es un juego de niños, es para buscar un cambio en la manera en que se vive en Cuba.
¿Qué están diciendo los implicados?
Aquí cada cual tira su cañonazo. Don Trump, con su estilo, soltó que Cuba es “una nación fallida” y que está pensando cómo hacerla “libre nuevamente”. No se anda con rodeos, el hombre está que pica.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel tuvo que reconocer que no puede garantizar ni la electricidad ni la comida básica por la falta de combustible. ¡Imagínate la situación! Y encima, el hombre anda preparando un “plan de defensa”, aunque dice que no están en guerra.
Díaz-Balart insiste en la “tolerancia cero y presión total”, mientras expertos como Sebastián Arcos de la Universidad Internacional de Florida, pronostican que sin el petróleo de Venezuela, la economía cubana va de crisis a ¡colapso total! Dicen que la presión de Estados Unidos es lo único que puede apurar el paso.
¿Qué podemos esperar que pase ahora?
Entonces, ¿qué se cocina para después? La gente está con el ojo puesto. Después de que a principios de año arrestaran a Nicolás Maduro, los envíos de petróleo de México a Cuba se fueron a pique. Ahora dicen que a la isla solo le quedan reservas para 15 o 20 días, ¡una barbaridad!
Trump dice que no quiere “estrangular” al país, pero advierte que la falta de combustible podría hacer que el régimen caiga solo. Así que el 2026 podría ser un año decisivo para Cuba, con la presión por un lado y la escasez por otro. Raúl Castro y su hijo Alejandro siguen moviendo hilos, pero parece que la cuerda ya está que se rompe. Veremos qué pasa.