¿Un Barco Gringo con Comida en Santiago que No Es Pa'l Gobierno? ¡La Cosa Está Que Arde!
¡Tremendo bochinche en Santiago! Un barco de EE.UU. llegó con ayuda de la Administración Trump, pero ojo, ¡es directa pa'l pueblo y la Iglesia! El gobierno, ni un gramo.
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas, que la noticia está calentita. Imagínate tú que llegó un barco desde los Estados Unidos al puerto de Santiago de Cuba, cargadito de ayuda humanitaria. Pero no es cualquier ayuda, no. Esta viene con un cartelito bien grande que dice: “Esto es pa’l pueblo cubano, no pa’l gobierno”.
La Administración Trump, mira tú, soltó los recursos, pero puso una condición clara como el agua de coco. Los paquetes, la comida, lo que sea, tienen que ir directico a la gente que sufrió con el huracán Melissa. Sin que se interpongan las manos de nadie que no deba.
Dónde y cuándo
Esto ocurrió en el mismísimo puerto de Santiago de Cuba, esa ciudad oriental que todavía se está reponiendo del trancazo del huracán Melissa. La ayuda llegó para los damnificados, que no son pocos y están pasando las duras y las maduras.
El Encargado de Negocios de la embajada de EE.UU. en La Habana fue el que lo soltó. Confirmaron la llegada del buque por la propia sede diplomática. ¡Pa’ que no queden dudas!
Por qué importa
¿Y por qué es esto un escándalo, preguntas tú? Pues mira, mi gente, esto es un giro de tuerca. Por primera vez (o casi), la ayuda entra al país saltándose el control oficial. ¡Es un alivio directo para el pueblo!
La cosa es que la distribución no la hará el Estado, no. La van a manejar la Iglesia Católica y Cáritas Cuba, que tienen un contacto directo con la gente en los barrios más golpeados. Así, se aseguran de que no haya desvíos ni nada raro. Es un golpe de aire fresco para los que de verdad necesitan.
Qué dicen las partes
Desde la embajada de EE.UU., bien clarito lo dijeron: “🇺🇸 seguirá mandando ayuda mientras le esté llegando al pueblo directamente. #ConCubanosDeAPie”. Eso lo publicó la embajada, pa’ que se sepa bien la postura de Washington.
Mike Hammer, el jefe de la embajada, se dio un viajecito por el oriente del país, como quien va a un solar a ver cómo anda el bochinche. Quería ver con sus propios ojos que la ayuda llegara y que nadie se la quedara. Se reunió con gente de la Iglesia y de la comunidad, confirmando que la transparencia es clave.
Qué viene ahora
Ahora, mi gente, la cosa está en ver cómo se desarrolla esta entrega. Si la ayuda llega de verdad a quien le toca, es posible que sigan mandando más. Es una luz en medio de tanta escasez y de tanto bregar.
La gente en Cuba está pendiente, a la expectativa, porque en medio de la crisis económica y social, un gesto como este da esperanza. Esto demuestra que se puede ayudar a los de abajo sin darle la mano a los de arriba. ¡A seguir el chisme de cerca!