¡Ay, mi madre! ¿Sandro Castro armando cacerola? ¡El chisme está que arde!

Un video de Sandro Castro, nieto de Fidel, alzando una cacerola, tiene a todo el mundo hablando. ¿Protesta o descaro? El debate está encendido.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! El nieto de Fidel Castro, Sandro, ha montado un revuelo de película en las redes. Publicó un video que tiene a todo el mundo con la boca abierta y las lenguas afiladas, dentro y fuera de la Isla.

En la dichosa grabación, se le ve haciendo unos gestos y soltando unas frases que, dependiendo de a quién le preguntes, son un llamado a la libertad, una señal de cambio, o una pura y dura provocación sin pies ni cabeza.

Dónde y cuándo

La novela esta salió a la luz hace unos días, directo desde su perfil de Instagram, que es el patio donde él se desenvuelve. Sandro, desde su “balcón privilegiado”, mostró la cacerola, y ¡zas!, la polémica explotó como fuegos artificiales en fin de año.

Por qué importa

Esto no es cualquier bobería. Le cae encima a la gente de a pie, esa que sueña con el cambio y se pelea el día a día. Cuando un “Castro” hace estas cosas, se levanta la indignación.

Muchos sienten que se están burlando del sufrimiento ajeno, como si con un gesto se pudiera lavar la cara a toda una vida de privilegios. La gente en la cola del pan, en la guagua, ¡todo el mundo está comentando!

Qué dicen las partes

En las redes sociales, la cosa está caliente. La creadora de contenido Esencia Dramática, por ejemplo, soltó que cuando un Castro, “protegido por el aparato que reprime al pueblo”, hace un gesto así, “no es protesta; es apropiarse del sufrimiento de los demás”. ¡Así mismo lo dijo!

El periodista Mario J. Penton tampoco se quedó callado y afirmó que Sandro “no es un rebelde ni un disidente”, sino parte de una élite que no sabe de hambre ni represión. Otros, en cambio, intentan descifrar si hay un mensaje oculto, alguna esperanza en ese gesto ambiguo.

Qué viene ahora

La verdad es que la ambigüedad de Sandro no es nueva; ya antes ha dicho que es “revolucionario sí, comunista no”, y hasta ha expresado su respeto por el gobierno. Lo que está claro es que la figura de Sandro Castro sigue siendo un punto de división en el aire.

Este episodio nos enseña más de lo que la gente espera, de las frustraciones acumuladas y de las ansias de cambio de los cubanos, que de lo que realmente tiene en la cabeza el muchacho. Habrá que seguir de cerca este culebrón, porque aquí el chisme es el pan de cada día.

Más noticias