¡La Habana apesta a descuido! ¿Alguien vio el camión de la basura?
La Habana se está hundiendo en basura y la gente está que echa chispas. Las calles parecen vertederos y las autoridades ni se inmutan. Es un reguero con riesgo de enfermedad.
Qué pasó
Oigan esto, mi gente, que la cosa está caliente. Resulta que La Habana, nuestra querida capital, se está convirtiendo en un gran basurero a cielo abierto.
La basura no es que esté un chin, no; ¡está que desborda! Calles, parques, avenidas, todo parece un vertedero improvisado y las autoridades... bueno, las autoridades parecen estar de vacaciones en otro planeta.
Es un desastre que pone en peligro a miles de familias, que tienen que vivir día a día entre montañas de desechos, moscas que bailan con ratas y un olorcito que ni la colonia más cara te quita de encima.
Dónde y cuándo
Esto no es cuento de la NASA, es aquí mismo, en La Habana, ahora mismo, en febrero de 2026. Los vecinos están con el grito al cielo por la situación.
Dicen que estos "vertederos espontáneos" no son por accidente. ¡Qué va! Es por "ahorrar recursos", según la radio bemba, para no llevar la basura a donde debe ir.
Imagínense, la calle Lindero, por ejemplo, está que da pavor. Montones de porquerías cerca de la ciclovía y, ¡ojo!, a escasos metros de escuelas y hospitales. ¿Ustedes se imaginan el caldo de cultivo que se está cocinando ahí?
Por qué importa
Esto no es solo un problema de estética, mi gente. Esto es un problema de salud pública de los grandes, de esos que te mandan directo al hospital.
Cuando los niños, los estudiantes y los pacientes tienen que pasar por al lado de semejante reguero, el riesgo de enfermedades y epidemias se dispara como cohete sin control. ¡Esto le cae arriba a todo el mundo!
Es una muestra de cómo el sistema no puede ni garantizar un servicio tan básico como recoger la basura. ¿Será que el bienestar de la gente ya no importa?
Qué dicen las partes
Los vecinos, que son los que sufren el día a día, están indignados. Han avisado a todo el mundo: a los municipales, al Ministerio de Salud, ¡a quien se les ponga por delante!
Pero la respuesta ha sido un silencio que ensordece. Nadie mueve un dedo, la basura sigue creciendo, y la gente se siente abandonada a su suerte.
Unos dicen que es negligencia, otros que es desinterés, pero lo cierto es que la montaña de desechos es la única que está creciendo en La Habana.
Qué viene ahora
Ahora mismo, el panorama es de incertidumbre y desespero. La Habana, que antes era orgullo, ahora se ve ahogada en su propia inmundicia.
¿Hasta cuándo la gente tendrá que aguantar esta insalubridad? La bola de cristal de Nipinga no ve un final feliz si no se toman cartas en el asunto pronto.
Hay que seguir de cerca este bochinche, porque la salud de nuestra gente no es relajo. La basura es el símbolo más pestilente de un sistema que parece haberse olvidado de los suyos.