¡Bochinche en Santiago! Madre de trillizos amenazada por decir que el fogón es su mejor amigo

Una madre de trillizos en Santiago de Cuba fue amenazada por la Seguridad del Estado por contar su realidad de cocinar con leña y anhelar una Cuba libre.

¡Qué pasó, mi gente!

¿Tú supiste lo último? La gente en Santiago de Cuba no sale del asombro con el bochinche que se ha armado. Resulta que a Yurisleidis Remedios, una madre valiente que carga con tres muchachos, la tienen en la mira los de la Seguridad del Estado.

¿Y por qué? ¡Agárrense! Porque la mujer, en su desesperación, soltó la sopa: que está cocinando con leña y que quiere una Cuba libre. ¿Tú te lo puedes imaginar?

¿Dónde y cuándo fue la cosa?

Esto está pasando ahora mismo en Santiago de Cuba, esa ciudad caliente de nuestro oriente. La Yurisleidis, con el estrés de alimentar a sus trillizos, no se ha callado lo que vive cada día.

Fue Alberto Arego, ese activista que siempre anda con los ojos abiertos, quien regó la noticia. Parece que la bronca es reciente y tiene a todo el mundo con el Jesús en la boca.

¿Y esto a quién le importa?

¡Esto le importa a todo el mundo, mi hermano! Es que cuando una madre, que lo único que hace es luchar por sus hijos, la amenazan por decir la pura verdad, el asunto se pone feo. No es solo Yurisleidis, es la voz de miles que cocinan con lo que encuentran y sueñan con un mejor futuro.

Ella no es política ni nada de eso, es una mamá con sus muchachos pasando trabajo. Su historia nos dice que en Cuba, hasta hablar de un fogón o de querer lo mejor para los tuyos te puede traer problemas con los que mandan. Es un reflejo de la escasez y de que a veces el silencio es la única opción.

¿Qué se dice por ahí?

Pues por un lado está Yurisleidis, que lo ha dicho clarito: "Yo solo estoy diciendo la verdad. En Cuba no hay comida, no hay libertad de expresión. Como madre de trillizos, no puedo quedarme callada mientras mis hijos pasan necesidades. Yo lo único que quiero es una Cuba libre. Por decir esto me están amenazando con llevarme presa."

Por el otro, los de la Seguridad del Estado, que supuestamente andan con la amenaza de llevársela presa si sigue hablando. Como siempre, una parte habla de necesidades y la otra, de control.

¿Y qué esperamos ahora?

Ahora, la pelota está en el aire. La gente espera a ver si la Yurisleidis sigue en la suya, que es luchar por sus hijos y por la verdad, o si la presión la hace callar. Habrá que estar pendientes de lo que pase con esta madre y sus trillizos.

Este cuento no es solo de Yurisleidis, es un pedacito de la realidad cubana que sigue dando de qué hablar. Un ojo abierto y el otro al fogón, a ver cómo termina esta historia.

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