¡Trump se puso bravo! ¿Perdón pa'l gobierno cubano? ¡Ni soñando!

Washington no planea amnistía ni perdón presidencial para el gobierno cubano. Los contactos se limitan a temas económicos, sin discutir impunidad política.

Qué pasó

¡Ay, mi gente, la cosa está que arde y el chisme corre! Desde Washington llegó una voz clarita: ¡nada de amnistías ni perdones presidenciales para los pesos pesados del gobierno cubano!

Fuentes diplomáticas sueltan que, aunque hay conversacioncitas por debajo de la mesa, la Casa Blanca, con Donald J. Trump, no cede en la impunidad. ¡Ni pa'lante ni pa'trás en eso!

Dónde y cuándo

Estas conversaciones, más bien un tanteo, han tenido piquete, incluyendo citas en Ciudad de México. Es febrero de 2026 y la cosa sigue igual. Los temas sobre la mesa son pura platica, puro billete, pura economía.

Se habla de abrir sectores cubanos a inversiones y del embargo. Pero de indultos o un "borrón y cuenta nueva" judicial para la dirección cubana, ¡ni una palabra!

Por qué importa

¿Y por qué nos importa? Porque es un semáforo en ALTO a cualquier esperanza de que los que están en la candela se salven. No hay carta de salida libre de la cárcel, ni perdón divino.

Las condiciones de Estados Unidos siguen firmes. Para ellos, no es solo economía; es justicia y derechos humanos. La gente en la calle lo siente, porque esto toca la fibra de muchos.

Qué dicen las partes

La Casa Blanca dice que sí se puede hablar de cosas prácticas, si hay "voluntad política" de La Habana. Pero también meten sanciones a los que, según ellos, se han pasado de la raya con los derechos humanos.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel, ha dicho que le entra a la conversación, pero ¡ojo! que sea "sin presión", "en igualdad, respeto y soberanía". Nada de imponer reformas ni meter el dedo en la llaga judicial.

Qué viene ahora

Así que, ¿qué podemos esperar de este enredo? El tango entre Cuba y Estados Unidos seguirá con pasos difíciles. Por ahora, el diálogo está en "modo económico", mirando la chequera.

Las sanciones de 2025, que le cayeron hasta a Díaz-Canel por las protestas, siguen apretando. La conversación es limitada y los temas espinosos, como el perdón, siguen bajo siete llaves. ¡A seguir el bochinche, que esto no termina!

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