¡Ay, mi madre! ¿Se nos perdió la juventud en Arroyo Naranjo con los 'polvitos mágicos'?

El músico Saúl encendió las alarmas: una denuncia desde La Habana muestra a jóvenes de Arroyo Naranjo perdiéndose en la droga, con el pueblo exigiendo soluciones urgentes.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! El músico y activista Saúl, ese que siempre anda con la verdad por delante, soltó un bochinche que nos dejó a todos con la boca abierta. Resulta que una muchacha de La Habana, una de las nuestras, se topó con un cuadro de esos que te rompen el alma en dos.

Vio a un muchacho tirado en la acera, en Arroyo Naranjo, como si lo hubiera atropellado una guagua. El pobre, perdido, desorientado, caminando como alma en pena. ¿La razón? Los dichosos 'polvitos mágicos', o sea, las drogas, que lo tenían más allá que acá.

Dónde y cuándo

Esto no fue en la Luna, mi gente, ¡fue aquí mismo, en nuestro solar! En la mismísima capital, en la calle Cristina de Arroyo Naranjo, allá por donde Calzada de Bejucal y Coliseo. El suceso, que te deja el corazón encogido, fue el sábado 7 de febrero de 2026. La testigo lo encontró casi sin conocimiento, en medio de la calle.

¡Imagínate la escena! Uno va caminando tranquilo y de repente se encuentra con semejante desastre. No es un chisme de antes, es una realidad fresca que está hirviendo ahora mismo.

Por qué importa

¡Coño, y esto importa más que la cola del pollo, mi gente! No es un caso aislado, no es solo este muchacho. Es que la gente está con el grito al cielo: la juventud se nos está yendo por el despeñadero.

Con la falta de oportunidades, los bolsillos vacíos y la desesperanza dando vueltas, muchos jóvenes están cayendo en las garras de las drogas baratas y peligrosas. Esto es un reflejo de lo que le está pasando a nuestro país, un espejo roto de nuestra realidad.

Qué dicen las partes

Los vecinos, los que ven la cosa día a día, y los activistas como Saúl, llevan meses cantando la misma trova: ¡hay un problema serio con las drogas! Cuentan que estas sustancias están por todas partes, al alcance de cualquiera, y que no hay quién le ponga freno a la situación.

Las autoridades, por su parte, de vez en cuando sueltan un 'sí, el problema existe', pero la gente de la calle siente que la respuesta es un silencio grande. Como si estuvieran mirando para el otro lado mientras se nos escapa una generación entera.

Qué viene ahora

Ahora, lo que toca es ver si alguien se le ocurre hacer algo de verdad, con corazón y con cabeza. El pueblo está pidiendo a gritos programas, ayuda psicológica, y un apoyo real para sacar a nuestros muchachos de ese abismo. No es solo un tema de vicios; es un clamor por el futuro de Cuba.

Hay que seguir bien de cerca lo que pasa, porque si no actuamos rápido, la tristeza y la desesperanza se van a tragar a los que supuestamente son el motor del mañana. ¡A ver si no nos dejamos!

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