¡Escándalo! ¿Vaporcito traicionero se llevó a familia en la Yuma?
Un drama familiar en Florida: dos adultos y dos niños se fueron sin avisar, sospechan que por el vaporcito ese traicionero que ni se ve ni se huele. ¡Tremendo bochinche!
Qué pasó
¡Oye esto pa' que te caigas de espaldas! Cuatro almas, dos grandes y dos chiquitas, las encontraron frías en su casa allá en la Florida. Dicen que fue el dichoso monóxido de carbono, ese gas sin chiste que te apaga la vela sin que te des cuenta. ¡Una tragedia de esas que te arrugan el alma!
Imagínate la cosa: de repente, la vida se esfuma en un parpadeo, sin gritos, sin forcejeos. Es como si una sombra muda se los hubiera llevado. La gente está que no se lo cree, y la noticia corre como pólvora por los grupos de WhatsApp y los portales de aquí.
Dónde y cuándo
El escenario de este drama fue en un pedacito de la Florida, en Banyan Track Way, condado de Marion. La cosa se descubrió la noche del viernes, cuando los del Sheriff llegaron a hacer una "chequeadita de bienestar". Ya sabes, de esas veces que un vecino o un familiar se preocupan y piden que vayan a ver si todo está en orden.
Pero al entrar, ¡zas!, se toparon con el cuadro: la casa en silencio y los cuatro sin vida. Imagínate el silencio, el ambiente. Parece que la tranquilidad de la noche se tragó la tragedia. No hay signos de violencia, ni de bronca, solo ese aire pesado que deja lo que no tiene explicación fácil.
Por qué importa
Esto importa, mi gente, porque le puede pasar a cualquiera. Es un gas que no avisa, no tiene olor, no tiene color, y ahí está el peligro. Uno está en su casa, tranquilo, y de repente, un calentador viejo, una estufa que no anda bien, o un generador en un sitio cerrado, y ¡adiós muy buenas!
Es una lección bien amarga para que la gente despierte y le meta un detector de monóxido de carbono a su casa. No es un lujo, es una salvación. Y ahora, más de uno en la Yuma estará corriendo a las tiendas, con el susto metido en el cuerpo, a comprar uno de esos aparaticos que te salvan la vida.
Qué dicen las partes
Los del Sheriff del Condado de Marion están con la investigación abierta. Por ahora, dicen que no hay nada raro, nada de crimen, que todo apunta al monóxido de carbono. Ellos están revisando la casa de arriba abajo para ver qué fue lo que soltó el gas asesino.
La Oficina del Médico Forense es la que tiene la última palabra. Son los que van a hacerle los exámenes a los cuerpos para confirmar qué fue exactamente lo que pasó. Mientras tanto, el mensaje que mandan las autoridades es claro: ojo con los aparatos que usan combustión y pongan detectores, ¡por favor!
Qué viene ahora
Ahora toca esperar. La investigación sigue su curso y las identidades de estas pobres almas aún no se han hecho públicas, porque primero hay que avisar a la familia, como es debido. Es un dolor tremendo para los que quedan, una herida que no cicatriza fácil.
Lo que sí está claro es que esta tragedia va a servir de campanazo. Mucha gente se va a poner las pilas con el tema de los detectores. Y aunque no consuele a los que se fueron, quizás salve a otros de un final tan inesperado y triste. Así es la vida, mi socio, un rato de alegría y otro de susto.