¡Tremendo Bochinche con la Ayuda Gringa: el Régimen le Vira la Carreta!

La ayuda humanitaria de EE. UU. por el huracán Melissa ha causado revuelo en Cuba. El régimen, en vez de agradecer, la descalifica y crea tremendo bochinche. ¡Parece que molesta más que alivia!

Qué pasó

Oye, ¡prepárate porque el chisme está más caliente que caldera de azúcar! Tú sabes que después del ciclón Melissa, ese que nos dio con todo en Oriente, la gente andaba como alma en pena.

Pues mira, los gringos, sí, los de allá, mandaron una ayuda de tres millones de dólares. ¿Para quién? Para la gente de a pie, los damnificados que se quedaron sin nada. ¡Imagínate la alegría de esa gente cuando vieron llegar los paquetes!

Dónde y cuándo

Esto pasó hace poco, en pleno febrero de 2026, por allá por el oriente de nuestra isla, donde Melissa dejó el reguero. La cosa es que esta ayuda, con comida y cositas de aseo, llegó directo.

Y para que no hubiera enredos, el mismo Mike Hammer, el encargado de los gringos en la Embajada de La Habana, se puso las botas y fue a ver que todo llegara adonde tenía que llegar. ¡Así, sin intermediarios ni nada raro!

Por qué importa

Ahora, ¿por qué todo esto es un bochinche? Porque la dictadura cubana, esa que siempre anda con el cuento de que ‘aquí lo hacemos todo y no necesitamos a nadie’, pues le chocó duro.

Ver la ayuda gringa llegar directo a la gente, sin su control, sin su ‘eficiencia’ que no aparece ni con lupa, eso les pica. Demuestra que su sistema, después de sesenta años, no resuelve ni el desabastecimiento. La gente sufre, pero la ayuda directa, ¡ay!, esa les molesta un montón.

Qué dicen las partes

Entonces, ¿qué dijeron por la radio bemba oficialista? Pues Cubadebate, que es como el chismoso mayor del gobierno, salió con que la ayuda era poca cosa, que estaba ‘sobrevalorada’ y que los gringos tenían segundas intenciones. ¡Imagínate tú!

Acusan a Estados Unidos de ‘hacer negocio’ con la ayuda, cuando aquí mismo hemos visto desaparecer donaciones como por arte de magia. Dicen que tienen ‘normas bien establecidas’ y ‘eficacia probada’, pero la nevera de la gente sigue vacía y los apagones, ¡ay, los apagones! Es como el perro que le ladra al hueso que no puede roer.

Qué viene ahora

¿Y ahora qué se espera? Pues lo de siempre. El régimen seguirá con su pataleta, su propaganda, diciendo que todo es culpa del bloqueo, del embargo, de quien sea menos ellos.

La gente, por su parte, seguirá mirando al cielo esperando un milagro o una ayuda que llegue de verdad. Lo cierto es que este tipo de ayuda directa, sin intermediarios, pone contra la pared al que le gusta controlarlo todo. Veremos si aprenden la lección o si siguen con el mismo cuento de siempre. ¡Aquí nadie suelta prenda!

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