¡Tremendo bochinche! Muere la muchacha esperando una medicina que no apareció ni en el solar
Una joven de 26 años falleció en Camagüey por falta de un medicamento esencial, destapando el drama de la escasez en la salud cubana. Su madre la buscó hasta el cansancio.
Qué pasó
¡Ay, mi madre! Esto es pa’ que lo oigan y se pongan las manos en la cabeza. Imagínense que una muchacha, Ana Ivis Suárez, de solo 26 años, se fue de este mundo en el hospital de Camagüey. ¿La razón? Pues, parece mentira, pero fue por la falta de una medicina que se llama norepinefrina, vitalísima, que no apareció ni buscando con lupa.
Su mamá, una pobre mujer, se fajó a buscarla por cielo y tierra, de hospital en hospital, por las redes, por donde fuera. Pero nada, la medicina no apareció por ningún lado. Un periodista, José Luis Tan, fue el que echó el bochinche por Facebook para que todo el mundo supiera el drama que estaba viviendo esa familia.
Dónde y cuándo
Esto tan triste pasó en el Hospital Provincial de Camagüey, el sábado 7 de febrero de 2026. Ana Ivis llevaba tres días ingresada, entubada en la terapia intensiva, luchando como una leona. Pero sin la norepinefrina para mantenerle la presión, el cuerpo no aguantó y a las 11:30 de la mañana, se nos fue.
Imaginen la desesperación de la madre, correteando por toda la provincia mientras su hija se apagaba. Una situación que nadie debería vivir, con la angustia en cada pasillo y cada puerta que tocaba.
Por qué importa
Aquí la cosa se pone seria, porque Ana Ivis no murió de una enfermedad cualquiera, ¡murió de escasez! Esto lo que destapa es el colapso que tiene el sistema de salud en Cuba, que ya no puede esconderse con discursos ni con cuentos viejos. Cuando un medicamento tan básico como la norepinefrina falta en un hospital provincial, es que la cosa está que arde.
Esto significa que cualquiera de nosotros, de la noche a la mañana, puede caer en la misma trampa. La gente ya no va al médico a curarse, va con la angustia de si habrá o no habrá lo que necesitan.
Qué dicen las partes
Por un lado, tenemos a las autoridades, que siguen con el mismo disco rayado de la “resistencia” y los “logros históricos” de la medicina cubana. Parece que viven en otro país, porque la realidad de la calle es bien distinta.
Por otro lado, el periodista José Luis Tan lo dejó bien claro: la muchacha no murió solo por una complicación médica, sino porque el sistema está pidiendo a gritos un respiro. Las familias están mendigando medicinas esenciales, y la falta de insumos se está llevando vidas que se pudieran salvar.
Qué viene ahora
Con este bochinche, la pregunta que queda flotando en el aire es: ¿cuántas Ana Ivis más van a tener que morir para que la cosa cambie? Este caso reabre la herida, y de las grandes, sobre la disponibilidad de los medicamentos más importantes en Cuba.
Así que, mi gente, hay que seguir con los ojos bien abiertos, porque esto no es un caso aislado. Es un síntoma de algo mucho más grande, y lo que está en juego son las vidas de nuestra gente.