¡Candela, mi hermano! ¿Cuba en llamas y sin un galón de petróleo? ¡Esto es una novela!
La candela está cogiendo vuelo en varias provincias cubanas, ¡y la cosa está que arde! La isla se quema, los Guardabosques hacen lo que pueden, pero la falta de recursos y gasolina complica la cosa que da pena.
¿Qué pasó?
¡Ay, mi gente, la cosa está que arde y no es por el sol de agosto! Imagínense que desde que empezó el año hasta principios de febrero, la candela ha estado haciendo de las suyas en varios rincones de nuestra isla.
Pinar del Río, Artemisa y Matanzas han visto sus bosques, esos que tanto trabajo cuestan, convertirse en humo y ceniza. Y para rematar, la Isla de la Juventud también ha estado en la lista de los afectados.
¿Dónde y cuándo?
Pues miren, desde el primer día de enero hasta el 6 de febrero, el Cuerpo de Guardabosques, esos que siempre están al pie del cañón, contaron siete incendios en Pinar del Río, tres en Artemisa y uno en Matanzas. La Isla de la Juventud sumó seis más a la cuenta.
En total, ¡más de 130 hectáreas se fueron al garete! Eso es un montón de tierra, de árboles, de vida que se perdió. Y lo peor es que estas provincias son como el blanco perfecto para estos desastres.
¿Por qué importa?
Aquí es donde viene el drama, ¿saben? La cosa no es solo que se quemen los montes, que ya es bastante. Lo grave es que estamos en una situación donde la crisis económica nos tiene con la soga al cuello.
¿Combustible? ¿Equipos modernos para apagar el fuego? ¡Ni pa' un cuento! Los Guardabosques, con el sudor de su frente y más corazón que otra cosa, a veces tienen que batirse con lo que encuentran.
La escasez es tan grande que un fueguito chiquito puede convertirse en un monstruo. Y mientras tanto, la gente, a veces por descuido o por no saber el peligro, sigue provocando estos desastres sin querer.
¿Qué dicen las partes?
Los del Cuerpo de Guardabosques lo tienen claro: esto es una batalla de enero a mayo, que es la temporada más fuerte. Pero la verdad es que con tanta sequía, el problema se nos ha ido de las manos y ya la candela no respeta calendario, ni junio, ni julio, ni agosto.
Los expertos insisten en que la mano del hombre es la principal culpable. Una colilla mal apagada, una quema sin control... y ya tenemos el desastre montado. Dicen que hay que tener más cabeza y conciencia.
¿Qué viene ahora?
Pues a seguir con el ojo pelao, mi gente. La temporada de mayor riesgo sigue su curso, y con la situación del país, la cosa no pinta fácil. Hay que ver cómo se las ingenian para que la candela no se lleve por delante lo poco que nos queda.
Urge que la gente entienda el peligro, que cuide la tierra y que cada uno ponga de su parte, porque si no, cada año será la misma historia, y el fuego, lamentablemente, siempre gana si no estamos preparados.