¿Se apagó la ETECSA? ¡Ahora te comunicas si la luz quiere!
ETECSA recorta servicios por la crisis energética en Cuba. La comunicación se pone difícil; solo si hay luz puedes resolver tus gestiones.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el bochinche! ETECSA, la empresa de los teléfonos y el internet, ha metido un tijeretazo a sus servicios. Dicen que por culpa de la luz, que viene y va como la marea, ahora toca ajustarse el cinturón. Es decir, si se va la corriente, se van con ella las recargas, las activaciones de línea y hasta la venta de teléfonos.
La cosa es que no se rinden del todo. Prometen que para las quejas y los problemas gordos, ahí estarán, aunque sea a oscuras. Pero para lo demás, toca esperar a que el fluido eléctrico se digne a aparecer. ¡Pura candela!
Dónde y cuándo
Este dramón se estrenó el sábado 7 de febrero de 2026, y no es cuento de la vieja, mi gente. En toda la Isla, desde Pinar del Río hasta Guantánamo, las oficinas comerciales de ETECSA y hasta sus líneas de atención al cliente entraron en este "modo ahorro".
Las oficinas seguirán abiertas, pero con un horario de "cuando hay luz y cuando no". Y las líneas de teléfono, esas que uno llama para resolver o chismear, ahora tienen horario de oficina, ¡como si la urgencia esperara!
Por qué importa
¡Ay, mi madre! Esto es un dolor de cabeza para cualquiera que necesite estar conectado. Imagínate que quieres llamar a la tía del campo, o que te urge recargar para hablar con el de allá afuera. Si la luz se va, ETECSA también se pone en "pausa".
Esto afecta al cubano de a pie, al que vive de la llamada, del mensajito, del NIP. La comunicación, que ya era un lujo, ahora se convierte en una lotería dependiente del vaivén de la electricidad. ¡Es que la cosa se puso como picá!
Qué dicen las partes
ETECSA, con su mejor cara de "estamos en esto juntos", dice que estas medidas son para "garantizar la comunicación" incluso en las peores condiciones. Básicamente, piden que uno entienda la jugada. Es como decir: "mira, hacemos lo que podemos con lo que tenemos".
Pero, por otro lado, los expertos que andan por ahí analizando la movida, están echando leña al fuego. Advierten que si esto sigue así, los servicios básicos y la conectividad de la gente se van a ver bien afectadas. ¡Un arroz con mango, la verdad!
Qué viene ahora
Pues, mi gente, la cosa pinta a que seguiremos en la cuerda floja, bailando al son de los apagones. Los cortes de luz seguirán dando el pitazo, y con ellos, la conectividad se hará cada vez más un milagro. Tener un teléfono cargado y con señal, será como sacarse la lotería.
Habrá que estar con los ojos bien abiertos y los oídos bien parados, porque este enredo de cables, teléfonos y apagones promete más capítulos. Veremos si logramos mantenernos conectados en medio de tanta desconexión.