¿Triciclo con precio de Ferrari? ¡El transporte en Cuba es pa' llorar!
En Cuba, el triciclo eléctrico pasó de ser una ayuda a un lujo. Con el transporte público por el piso, este medio se ha vuelto indispensable y carísimo en el mercado informal, dejando a muchos a pie.
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas, que en Cuba el triciclo eléctrico, que antes era una cosa normalita, ¡se ha vuelto el rey de la calle, pero a precio de sultán! Lo que empezó como un simple invento para moverte, hoy es la tabla de salvación de miles.
Pero, ¿adivina qué? Esa salvación te está costando un ojo de la cara. De ser una alternativa modesta, se ha convertido en lo más buscado y, a la vez, lo más caro en el mercado informal. La crisis del transporte nos tiene a todos en un tremendo apuro.
Dónde y cuándo
Esto no es cuento de camino, mi gente. Esto está pasando aquí, en Cuba, en el 2026. Lo ves en cada esquina, en cada parada vacía, mientras la gente se estruja el cerebro buscando cómo llegar a su destino.
Es el drama cotidiano que se vive en nuestras ciudades, donde el zumbido del triciclo eléctrico ya es parte del paisaje. Un dolor de cabeza que afecta el bolsillo de la gente trabajadora, día tras día.
Por qué importa
¡Y claro que importa! Si las guaguas no aparecen y la gasolina es un lujo, ¿cómo se mueve el pueblo? El triciclo ya no es un capricho; es una necesidad vital para llegar al trabajo, a la escuela o simplemente para vivir.
Su precio, que se fue por las nubes, es un espejo clarito de la tremenda crisis que tenemos. Demuestra cómo hasta lo más básico, como moverse, se ha vuelto un lujo casi imposible de pagar para muchos.
Qué dicen las partes
Los que analizan las cosas, como Mario Vallejo, no se andan con rodeos: si el transporte público falla por todos lados, pues la gente busca lo que sea y, por ley, su precio se dispara. Es pura lógica económica, aunque duela.
La gente de a pie, en la cola o en el balcón, no se calla. Murmuran que es un abuso, un estrés diario que nos añade más presión. Mientras tanto, el gobierno, parece que no encuentra la fórmula para arreglar este desastre del transporte público.
Qué viene ahora
Pues mira, la cosa no pinta para mejorar de un día para otro. Los precios de estos triciclos, las baterías y las piezas seguirán subiendo como la marea si no hay más oferta en el mercado.
La gente seguirá inventando, buscando la forma de subirse a uno o de tener el suyo para poder seguir adelante. Toca estar con los ojos bien abiertos a ver si aparece una solución de verdad para el transporte, o si el triciclo se queda reinando, ¡pero con una corona de espinas para el bolsillo de todos!