¡Tremendo apagón dejó a la abuela en la cola del banco con la yugular! ¡Matanzas en candela!

Matanzas vive un infierno bancario por la crisis eléctrica. Apagones eternos tienen a los abuelos en colas interminables, perdiendo sus pensiones y creando un bochinche callejero.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas la que se ha armado en Matanzas! Resulta que la crisis de corriente está metiendo las patas hasta en los bancos, ¡sí, sí, en los bancos! La gente está que trina porque los apagones no dejan que se hagan los trámites más básicos.

Imagínate, viejitos, cuentapropistas, todo el mundo atrapado en un mismo relajo. Es un bochorno que hace que uno se pregunte, ¿dónde está el dinero del pueblo?

Dónde y cuándo

Esto está pasando ahora mismo, a mediados de febrero de 2026, y el epicentro del bochinche es Matanzas. Hablamos de sucursales como el Bandec, ese que está en Ayuntamiento y Medio, y la Cadeca del centro, que son puro caos.

Desde la madrugada, tipo cinco de la mañana, ya hay gente haciendo cola. Es una aglomeración que parece una procesión, pero de gente furiosa y con un calor que te tumba. Los abuelos, ¡Dios mío!, hasta de 75 años, haciendo guardias de tres días para poder cobrar su mísera pensión.

Por qué importa

Esto no es un chismecito de poca monta, esto le cae arriba a todo el mundo. Piensa en el abuelo que no puede cobrar su pensión, que es la comida del mes. O en el que pierde su turno de combustible porque no pudo depositar las divisas a tiempo.

Además, ¿sabes qué es lo más grave? El país está dejando de recibir un montón de recursos. ¡Las divisas no pueden entrar al sistema bancario porque no hay corriente! Es un desmadre que afecta el bolsillo de todos y la economía completa, ¡así de sencillo!

Qué dicen las partes

El Banco Central de Cuba, por un lado, había prometido que las sucursales tendrían fuentes alternativas de energía. Se habló de paneles solares y de plantas eléctricas, pero en Matanzas la calle dice otra cosa: ¡aquí no hay nada de eso funcionando! La verdad es que los bancos solo pueden operar unas pocas horas, a veces ni eso, después de días esperando.

La gente, obviamente, está que echa chispas. Proponen soluciones lógicas: o que pongan corriente fija para los bancos en su horario, o que extiendan las horas de atención cuando la luz regrese. Lo que sea para no perder lo poco que tienen y evitar más discusiones en la calle.

Qué viene ahora

Pues lo que se ve en el panorama no es bonito, mi socio. Si esto sigue así, la cosa se pone más tensa, más discusiones, más gritos en las colas. La gente no va a aguantar mucho más este descaro.

Hay que ver si las autoridades, de verdad, le ponen un parche a esto o si seguimos en la misma. Lo único claro es que la paciencia del pueblo tiene un límite y esta situación está exponiendo las costuras de todo el sistema. ¡A esperar que no explote la olla!

Más noticias