¡Bicho gordo se tragó a la vecina en el río y armó la de Changó!
En Indonesia, un cocodrilo de cuatro metros atacó y mató a una mujer mientras recogía almejas. La comunidad vivió horas de terror intentando rescatarla.
Qué pasó
¡Agárrate de la silla, mi gente! Esto es de no creer. Allá en Indonesia, en un pueblito que se llama Bulu Hadek, la tragedia tocó a la puerta y entró sin avisar. Fue un tremendo bochinche.
Resulta que una muchacha, Jusmitawati de nombre, estaba en el río Luan Boya, como quien no quiere la cosa, buscando almejas para la comida. De pronto, ¡zas!, un cocodrilo gigante, de esos que parecen prehistóricos, se la llevó de la vista en un abrir y cerrar de ojos.
Fue un relajo, un griterío, una cosa de locos, porque el bicho la arrastró sin que nadie pudiera hacer nada de buenas a primeras. Imagínate el susto, ¡para que se te ericen los pelos!
Dónde y cuándo
Esto no pasó en cualquier lugar, no. Esto fue en la isla de Simeulue, allá por la provincia de Aceh, en Indonesia. Un sitio que, de seguro, no olvidarán este día tan amargo.
La cosa fue un domingo, el 15 de febrero de 2026, cerquita del mediodía, como a las once de la mañana. El sol seguro que picaba, y el río, que se llama Luan Boya, se convirtió en el escenario de puro drama.
Jusmitawati estaba con una amiga. Ella, la amiga, se quedó en la orilla, viendo el desastre en vivo y a todo color. Parece mentira, pero el peligro a veces se esconde donde menos te lo esperas.
Por qué importa
Ahora dime tú si esto no es un problema gordo. Es que en ese lugar, recoger almejas no es un pasatiempo; es el pan de cada día para un montón de familias. Es la vida, ¡literalmente!
Con este susto, la gente no sabe si salir a buscarse el sustento o quedarse en casa temblando. Es una doble preocupación: ¿cómo comemos y cómo nos cuidamos de estos bichos?
El miedo se ha apoderado del pueblo. Ya nadie mira el río igual. Es como si el peligro ahora tuviera ojos y dientes, listos para atacar. ¡Un dolor de cabeza que te hace pensar mil cosas!
Qué dicen las partes
Pues mira, como era de esperarse, la policía, con el jefe de Teluk Dalam, Ipda Zainur Fauzi, al frente, y hasta el ejército, se metieron en la bronca para ayudar. La gente del pueblo, con palos y de todo, intentó sacar a la muchacha del cocodrilo.
El cocodrilo, terco como mula, no soltaba la presa. Unos videos por ahí muestran la cosa, y te digo, ¡se te revuelve el estómago! El bicho aparecía y desaparecía con el cuerpo de la pobre mujer entre sus mandíbulas.
Al final, los vecinos, con valor de sobra, recuperaron el cuerpo, ya sin vida. Después, la emprendieron contra el cocodrilo a batazos, hasta que las autoridades, junto a la Agencia de Conservación de Recursos Naturales, tuvieron que intervenir y decir '¡paren ya!'
El jefe del subdistrito, Andrik Dasandra, ya está con la radio bemba, advirtiendo a todo el mundo que tengan cuidado con los ríos. ¡Con razón, hay que estar en guardia!
Qué viene ahora
Bueno, y ahora, ¿qué se espera? Pues las autoridades dicen que van a estar vigilando al dichoso cocodrilo, no sea que le dé por otra rumbita por ahí. Están en plan de monitoreo para evitar más desgracias.
La comunidad tiene que ponerse las pilas. Tendrán que pensar bien cómo seguir ganándose la vida con las almejas sin que otro animal de esos les dé el susto de su vida. Es un equilibrio difícil, ¿tú no crees?
Así que, a estar atentos. La historia de Jusmitawati es un recordatorio amargo de que la naturaleza a veces se pone brava. Y en Bulu Hadek, seguro que se van a contar esta historia por mucho tiempo, como un cuento de terror de esquina.