¡Bochinche en el aeropuerto! Le frenaron el viaje al periodista por… ¿miedo al cuento?

Al periodista Boris González Arena le impidieron salir de Cuba para un prestigioso programa internacional. Sin explicación formal, le bloquearon el viaje en el aeropuerto, lo que parece ser parte de un patrón de hostigamiento contra la prensa independiente.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas el teque! Al mismísimo Boris González Arena, ese periodista que no se calla ni bajo agua, le trancaron la salida del país como si fuera un chiquito travieso. Él iba tranquilito, con su pasaporte y su ilusión, pa’ un programa en Estados Unidos.

Pero ¡zas!, en el aeropuerto, le dijeron con una frialdad que congela el alma: 'Usted no viaja'. Sin papeles, sin un 'por qué', solo la palabra de un aduanero. Como si la noticia fuera un virus y Boris el portador.

Dónde y cuándo

La historia ocurrió este miércoles, día 18 de febrero de 2026, en la Terminal 3 del José Martí, ahí mismo donde el aire huele a despedida y a nuevas aventuras. El sol seguro brillaba afuera, pero dentro, para Boris, la cosa se puso gris.

Mientras otros pasaban felices, él se encontró con un muro invisible. El funcionario, un tal Ricardo González, le soltó el impedimento y ni siquiera quiso firmarle una copia de la queja. ¡Pura burocracia con sabor a impotencia!

Por qué importa

¿Y por qué esto es bochinche gordo? Pues porque no es un viaje cualquiera. Boris iba al famoso programa Edward R. Murrow, uno de esos donde los periodistas de peso comparten ideas sobre cómo la tecnología y la Inteligencia Artificial están cambiando el cuento.

Esto no solo le frena el avión a Boris, sino que le corta las alas a la verdad, a la posibilidad de que la voz de Cuba independiente se oiga más allá del malecón. Es un palo a su carrera y a la libertad de expresión, a que la gente sepa lo que pasa de verdad.

Qué dicen las partes

El aduanero, según Boris, ni amable ni hostil, solo un mensajero de una orden que vino de “arriba”. Nadie da la cara, nadie firma, nadie explica. Como siempre, las decisiones importantes se cocinan en la sombra.

Boris, por su parte, dice claro que los responsables son esos que no se atreven a mostrar la cara, los que firman sin nombre y mandan sin rostro. Él no culpa al que estaba en la ventanilla, sino al sistema que se empeña en silenciar las voces que molestan.

Qué viene ahora

Ahora, Boris volvió a casa, con el papel de su queja guardado, pero sin saber si esto es un "hasta luego" o un "no volverás a volar". La incógnita flota en el aire, como la neblina mañanera sobre el puerto.

Esta movida se suma a una lista larga de impedimentos y hostigamientos que ya conoce. ¿Seguirán con la misma cantaleta o algún día el viento cambiará de dirección? Es la pregunta que se hace la gente, mientras el bochinche sigue rodando por la calle.

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