¡Candela! Matanzas se va 'pal monte' y el gobierno dice: '¡Busquen leña!'

El gobierno de Matanzas prepara a la población para la escasez extrema, con medidas como hornos de leña y carbón. La dura realidad obliga a la provincia a adaptarse a vivir con lo mínimo.

Qué pasó

¡Ay, mi gente de Matanzas! Agárrense fuerte, porque lo que viene no es cuento. El gobierno allá, con Mario Sabines Lorenzo al frente, ha empezado a soltar la verdad: nos están preparando para vivir con menos que con lo mínimo. Imagínense, la vida a pura ñeque.

Según el propio Sabines, “nuestra realidad está cambiando, nos guste o no, y hay que buscar variantes”. ¿Y qué significa eso en buen cubano? Que la escasez llegó para quedarse y que nos toca inventar de nuevo. ¡Así mismitico!

Entre las “variantes” que han lanzado, están los hornos de panadería que ahora van a funcionar con leña. También van a dar comida cocinada en los círculos infantiles, van a vender carbón y van a “supervisar” los precios del arroz y el aceite.

En pocas palabras, el Estado no da abasto para lo básico. Nos toca regresar a los tiempos de la bisabuela, como si viviéramos en el monte. ¡Un bochinche de tamaño natural!

Dónde y cuándo

Esto no es en la China, ¡esto es en Matanzas, caballero! La cosa fue hace nada, a mediados de febrero de este mismo 2026. Las principales cabezas del Partido y el Gobierno de la provincia se reunieron a ver cómo capeaban el temporal. Se respiraba esa tensión que da el saber que la cosa está apretá.

Allí estaban ellos, los que mandan, soltando el paquete de medidas. El ambiente se sentía pesado, con el calor de la preocupación mezclado con la falta de electricidad. La gente, en la calle, sintiendo cada avería en carne propia.

Por qué importa

Esto le cae encima a todo el mundo, desde el más chiquito hasta el más viejo, porque la comida, la luz y la salud son cosas que no tienen apellido. La vida cotidiana se nos está virando del revés, y lo que antes era un problema, ahora es una odisea completa.

Importa porque, aunque digan “buscar variantes”, lo que en verdad está pasando es que la gente tiene que volver a las cuevas. A buscar la vida con lo que haya, como si de repente estuviéramos en otro siglo. ¡Es la realidad de cada día, la que te pica en el pellejo!

Qué dicen las partes

Por un lado, Mario Sabines Lorenzo, el jefe del Partido en Matanzas, lo soltó claro: "Nuestra realidad está cambiando, nos guste o no". Un reconocimiento a la buena, pero sin decir el cómo ni el porqué llegamos a este punto. Básicamente, a inventar cada cual por su cuenta.

Por otro lado, Kenny Cruz González, de la Empresa Eléctrica, contó la verdad del apagón: subestaciones dañadas y circuitos que han estado hasta veintiocho horas sin luz. ¡Imagínense! Un calor infernal y la comida echándose a perder.

Mientras ellos se reúnen, la gente en la cola del pan o en la guagua, lo que dice es que ya están cansados de tanta improvisación y de que la vida se ponga cada día más difícil. Unos prometen “soluciones”, pero lo que vemos son más problemas.

Qué viene ahora

Con este panorama, lo que se espera es más de lo mismo, o peor. La gente tendrá que seguir inventando para poder comer, cocinar y hasta para ver a qué hora le toca un pedacito de luz. La verdad es que la situación está en el aire, “ni chicha ni limoná”.

Hay que estar con los ojos bien abiertos a ver cómo la gente se las arregla, porque si el gobierno solo propone “variantes” que nos llevan al pasado, entonces la inventiva cubana tendrá que sacar otro as de la manga. El drama sigue, y no tiene pinta de acabar pronto.

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