¡Hasta los deportados tienen que pagarle al Tío Sam! ¿A poco creyeron que se salvaban?
¡Aguanta la bronca! Estados Unidos sigue cobrando impuestos a los que trabajaron allí, ¡aunque ya estén deportados o fuera del país! La obligación es sagrada, mi gente.
Qué pasó
¡Oye, mi gente, la cosa está que arde y aquí en Nipinga te lo contamos con to’ y bochinche! Parece que el Tío Sam, ese que tiene más ojo que un chícharo, no olvida a nadie. ¡Ni a los que se fueron a patadas o los sacaron a la fuerza! Hablamos de la dolorosa, pero inevitable, declaración de impuestos.
Así como lo oyes, ¡aguanta la bronca! Aunque ya no pises suelo americano, si alguna vez sudaste la gota gorda y ganaste tu dinerito allá, ¡tienes que seguir reportándolo! El Internal Revenue Service (IRS), que es como el chismoso oficial con autoridad, no suelta prenda y te sigue la pista hasta debajo de la cama, o mejor dicho, hasta el país donde te encuentres.
Un experto en estos enredos fiscales, que sabe de lo suyo, lo dejó clarito durante la actual temporada tributaria: si hiciste plata en EE.UU., no hay quien te salve de ese papeleo anual. Ni la deportación te quita la obligación de presentar tu declaración. ¡Qué lío, y qué poca vergüenza, dirán algunos!
Esto aplica por igual a los ciudadanos y a los residentes legales que, por alguna razón, ahora viven fuera del país, pero que en su momento generaron ingresos sujetos a gravamen en los Estados Unidos. La ley es la ley, y el cobro, el cobro.
Dónde y cuándo
Esta noticia, que nos llegó más fresquecita que pan caliente de la panadería, viene directamente desde Miami. Y no es un cuento de camino, no; se soltó justo en plena temporada de impuestos, cuando la gente anda volviéndose loca con los números y los formularios, el dolor de cabeza de cada año.
El chisme lo soltó primero Noticias Telemundo, y la voz cantante la puso un tal Jesús Flores, un preparador de impuestos que sabe de esto más que el diablo por viejo. Él fue quien puso los puntos sobre las íes, para que nadie se llame a engaño. Así que no hay donde esconderse, la información es oficial.
Estamos hablando de ahora mismo, en febrero de 2026, con el mismísimo Donald J. Trump sentado en la silla grande de la presidencia en Estados Unidos. Y sí, esto, como te dije, le aplica a cualquier persona que, por una razón u otra, ya no esté en el país pero tenga esos ingresos que el Tío Sam quiere contar.
La situación genera un ambiente de tensión y sorpresa, pues muchos, con razón, pensarían que al salir, sus lazos fiscales se cortaban. ¡Pero parece que no es así, ni un poquito!
Por qué importa
¿Y por qué es esto un escándalo mayúsculo? Pues porque muchísima gente, con la lógica del día a día, creyó que al salir del país, o peor aún, al ser deportados y empezar una nueva vida, se libraban para siempre de ese dolor de cabeza llamado "impuestos" en Estados Unidos. ¡Pura ilusión, mi gente, pura ilusión tropical!
Esto significa que el brazo largo y el ojo avizor de las autoridades fiscales te persiguen hasta donde estés. Da igual que te estés comiendo un congrí con picadillo en el Malecón de La Habana, un mofongo en Puerto Rico o una arepa en Colombia. ¡Si ganaste dinero en USA, le debes a USA!
Y ojo, que no es solo pagar, no es solo el dinerito. Si no declaras, después el problema se hace más grande, como una bola de nieve que baja descontrolada por la loma. Pueden venir multas, intereses y sanciones que te sacan más canas y te dejan pelao, sin un cinco en el bolsillo. Cumplir no es una opción, es una necesidad.
Al final, esta medida impacta directamente a miles y miles de personas que un día trabajaron duro en los Estados Unidos, contribuyendo a su economía, y que ahora viven en otros países, enfrentando una situación fiscal que creían haber dejado atrás. Es una complicación más a la ya difícil vida migrante.
Qué dicen las partes
El mismo Jesús Flores, que es un duro en la materia y que habló claro para Noticias Telemundo, lo dijo sin pelos en la lengua: "Todos los contribuyentes que hayan ganado dinero aquí en el país tienen que hacer una declaración de impuestos aunque hayan sido deportados o estén en proceso de deportación". ¡Así de tajante y sin posibilidad de réplica!
Las famosas normas del IRS, que son como la biblia de los impuestos federales, confirman esto sin pestañear. Establecen que los ciudadanos estadounidenses y los residentes extranjeros que viven fuera del país están sujetos a la misma obligación tributaria que los que residen dentro de Estados Unidos. Esto incluye declarar ingresos mundiales y pagar cualquier impuesto debido, conforme al Código de Rentas Internas. ¡Pa’ que después no digan que no avisaron!
Pero para que veas que no todo es martirio y sufrimiento, también cuentan que existen mecanismos para cumplir con la ley desde el extranjero, incluso de forma electrónica. Con la ayuda de preparadores autorizados por el gobierno federal, los contribuyentes pueden completar y enviar su declaración mediante correo electrónico o plataformas digitales, facilitando un poquito el proceso sin necesidad de estar físicamente en territorio estadounidense. ¡La tecnología, al menos, ayuda a pagar!
Qué viene ahora
Así que, mi gente, los que estén en esta situación de "impuesto forastero" tienen que ponerse las pilas. No es cuestión de esconder la cabeza como el avestruz y esperar que el problema se resuelva solo. Hay que buscar a un preparador de impuestos o a alguien que sepa del tema para evitar un disgusto mayor.
Y si te toca un reembolso, ¡qué alegría, qué buena noticia! Flores indicó que el contribuyente puede autorizar que su devolución sea depositada directamente en una cuenta bancaria, incluso si esta está en el extranjero. Pero ojo, que si la cuenta está fuera de Estados Unidos, debe declararse correctamente, porque eso también es parte de las obligaciones fiscales internacionales. ¡No vayas a caer en otro lío!
Además, si la cosa es muy complicada y no puedes gestionar personalmente tu declaración desde fuera, ¡hay otra solución! Puedes designar a un representante ante el IRS mediante un poder de representación. Existen dos vías principales: un poder general o el Formulario 2848, que autoriza específicamente a un preparador o agente a hablar y actuar por ti ante el IRS. ¡Un socio que te salve el pellejo!
En resumen, si el Tío Sam te tiene en la lista, no hay visa, ni frontera, ni deportación que te libre de tus responsabilidades fiscales. ¡Más vale cumplir con los papeles a tiempo y dormir tranquilo que andar con el miedo metido en el cuerpo!