¡Camagüey le planta cara al apagón con un semáforo que come sol!
Un semáforo solar llega a Camagüey, prometiendo luz en la calle aunque haya apagones. ¡Una solución al caos del tránsito por la falta de corriente!
Qué pasó
¡Atención, Camagüey! La ciudad se ha botado con una novedad que tiene a todo el mundo hablando. Imagínate que han puesto un semáforo, ¡pero no uno cualquiera! Este bicho le hace la finta a los apagones, se alimenta de pura energía solar. Es el primero de su tipo por esos lares y ha causado revuelo.
La gente lo comenta en la cola del pollo, en el balcón: un semáforo que no se apaga. Parece que, por fin, alguien se cansó del desorden que se arma en los cruces cuando la corriente se va de paseo por horas. ¡Un invento con sabor a alivio!
Dónde y cuándo
Este chismecito sabroso ocurrió el 18 de febrero de 2026. El lugar elegido, ¡tremenda locura!, fue en la esquina más caliente de Camagüey: Carretera Central con Calle 5ta. Ahí donde el tráfico es un dolor de cabeza diario, ahora brillará el “semáforo del sol”.
Ahí lo tienes, en la mismísima arteria principal de la ciudad, donde el movimiento no para. Con este juguetico nuevo, hasta el que va a pie respira un poquito más tranquilo. ¡Una esperanza para una de las intersecciones más transitadas!
Por qué importa
¿Y por qué este semáforo tiene a todo el mundo con la boca abierta? ¡Pues porque los apagones aquí son más viejos que el ron añejo y más largos que la cola para el pan! Con la luz yéndose por 10, 15, ¡hasta 20 horas!, las calles sin semáforo son un verdadero desorden. Un caos garantizado y peligroso.
Este semáforo solar es como un pequeño milagro caído del cielo en medio de la oscuridad eléctrica. Significa que, aunque a media Cuba se le vaya la corriente, en esa esquina de Camagüey, ¡la señal de tránsito no se va a rendir! Es un respiro para el chofer y, sobre todo, para el peatón.
Qué dicen las partes
Las autoridades locales, como era de esperar, lo venden como un gran logro, un paso alante en la seguridad vial. Dicen que ya en La Habana se habían visto algunos, así que Camagüey no se queda atrás. Es la forma de darle batalla a la inestabilidad energética que nos azota.
La gente, por su parte, entre un “¡aleluya!” y una carcajada, se pregunta si esto será el principio de algo grande o solo un "pinito" aislado. Pero la idea es buena: buscarle la vuelta a la escasez con inventos que pongan el sol a trabajar por nosotros. ¡A ver qué pasa!
Qué viene ahora
Ahora, la pregunta del millón es si este semáforo “come-sol” será el primero de muchos. ¿Veremos más ciudades llenarse de estos puntos de luz autónomos? La esperanza es que sí, que no se quede solo en el cuento, sino que se convierta en una solución real para nuestra vida diaria.
Es una señal, una chispa de ingenio que puede encender otras. Hay que seguirle la pista, mi gente, porque en Cuba, donde la inventiva es ley, cualquier cosa puede pasar. ¡A esperar el próximo capítulo de esta novela callejera!