¿Trabajo en chancletas? El gobierno se pone inventador con la corriente y la guagua
El gobierno cubano ha propuesto medidas para la escasez: horarios flexibles, teletrabajo, y hasta salario completo si no hay cómo trabajar. ¡A ver qué pasa!
¿Qué pasó?
¡Oye esto pa' que veas! El gobierno cubano, con el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendi Campos, al frente, acaba de soltar un paquete de medidas para el mundo laboral. La cosa es que, con la gasolina escaseando y la corriente y el transporte dando tumbos, había que "inventar".
Así que anunciaron que, para que la gente no se quede en el aire ni la economía se termine de virar, van a flexibilizar los horarios y la forma de trabajar. ¡Ya era hora que alguien le pusiera el cascabel al gato!
¿Dónde y cuándo?
Esto se anunció el viernes pasado, aquí mismo en nuestra querida Cuba. El ministro lo soltó como quien da una buena noticia, aunque la verdad, lo que hay detrás es la cola de la escasez que nos tiene a todos con la soga al cuello.
Imagina la situación: el calor apretando, la guagua que no pasa y de repente, te dicen que ahora quizás trabajes desde la casa o te reubiquen. ¡Para algunos, será un respiro; para otros, más dolor de cabeza!
¿Por qué importa?
Esto le cae arriba a todo el que se levanta a fajarse a diario. Significa que tu vida laboral, esa que tenías más o menos organizada, ahora puede cambiar de un día para otro.
¿Tienes que ir al centro? ¿Puedes trabajar con la chancleta puesta desde el sofá? ¿O te vas a quedar en la casa cobrando sin hacer nada? Son preguntas que ya están en la boca de todo el mundo en la cola del pan y en el balcón.
¿Qué dicen las partes?
El Ministro Otamendi Campos, con cara de "aquí estamos para resolver", ha dicho que estas medidas son para que la gente no sufra económicamente. Hablan de teletrabajo, de mover gente a donde sí haya luz o transporte.
Y ojo, lo más gordo: si no hay opción ni de teletrabajo ni de reubicación, ¡garantizan un mes de salario completo! Una cosa es lo que se dice y otra, mi gente, es lo que se vive, pero al menos la promesa está.
¿Qué viene ahora?
Pues el ministro dijo que esto va "gradual" y que se irá "ajustando". O sea, que no es un cheque en blanco, sino que hay que estar pegados a la radio bemba para ver cómo se va moviendo la cosa en cada municipio y centro de trabajo.
La esperanza es que funcione para proteger el bolsillo de la gente y que la economía no se caiga del todo. Pero aquí, como siempre, tocará estar con el ojo pelao, porque del dicho al hecho, ya sabemos, hay un buen trecho.