¡Siete cincuenta bajo tierra! ¡El asfalto cubano cobra más que un chismoso!
El 2025 fue un susto gordo en las calles cubanas: 750 vidas perdidas y miles de heridos por accidentes. Distracción, velocidad y la falta de respeto vial son el verdadero bochinche.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! La cosa en la calle cubana en 2025 no fue de relajo, no. Fue una tragedia de esas que te dejan con la boca abierta. Ni más ni menos que 750 almas se nos fueron al otro barrio por culpa de los accidentes de tránsito.
Y si eso te parece poco, échale el cuento que otros 6,718 cubanos terminaron en el hospital con más de un dolor, entre golpes, raspones y fracturas graves. En total, la calle vio más de 7,500 incidentes. ¡Un descontrol total, mi gente! Las autoridades mismas están con las manos en la cabeza diciendo que estos números son para volverse loco y que no se puede seguir así.
Dónde y cuándo
Todo este drama vial se cocinó durante el año 2025, de punta a cabo por toda la isla. Pero como era de esperar, hay puntos calientes donde la cosa se puso peor. La Habana, con su bullicio, sus carros viejos y su gente a mil, se llevó el premio gordo en accidentes, muertos y heridos.
Pero ojo, que Villa Clara y Ciego de Ávila no se quedaron atrás, también figurando en esa lista negra que presentó la Comisión Nacional de Seguridad Vial. Imagínate el calor pegajoso, el ajetreo diario de la gente tratando de resolver, la prisa por llegar y de pronto, ¡zas! Un encontronazo que te cambia la vida en un segundo.
Y para colmo, no es solo que la gente se descuide, es que los más vulnerables, como los que van en moto, ciclomotor o a pie, se llevaron la peor parte. El 63% de los accidentes los tuvo que ver con ellos. ¡Como si andar sin una coraza no fuera ya suficiente riesgo!
Por qué importa
Esto no es solo una estadística fría que se mira y se olvida, mi socio. Esto le cae arriba a todo el mundo que pisa la calle. Al que va en la guagua sudando la gota gorda, al que camina apurado para no perder el turno en la cola, al muchacho en la motorina que se cree Valentino Rossi, a la abuela que cruza la calle con miedo.
Son vidas que se van sin despedirse, familias que se quedan con el dolor en el pecho y la ausencia en la casa. El informe dice claro que la mayoría de estos bochinches pasan por culpa de nosotros mismos: por no dar el paso, por ir como un alma que lleva el diablo o por andar en la luna de Valencia. Es una señal de que nos falta un chin de cabeza, más educación y mucha más disciplina en la carretera, porque al final, la prisa o el descuido pueden salir muy caros.
Qué dicen las partes
Los que mandan, con el mismísimo Ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, al frente, se jalaron los pelos en la reunión. Repitieron una y otra vez que el "factor humano" es la causa principal, que si la gente no respeta las señales, no presta atención al volante y pisa el acelerador sin miedo a nada.
Y no solo eso, también señalaron con el dedo a los vehículos del estado, que están metidos en la mitad de los problemas donde participan. ¡Imagínate! De cada dos accidentes causados por un carro estatal, uno es culpa directa del chofer. Y para ponerle la tapa al pomo, un montón de choferes, más de quinientos, terminaron sin licencia por los desmadres. ¡Ah! Y ni hablar de los 580 que pillaron manejando con ron encima o el 31% que andaba sin papeles. Unos dicen que es por el mal estado de las calles, otros que es por la irresponsabilidad de la gente... ¡un lío de nunca acabar!
Qué viene ahora
Ahora, lo que toca es apretar las clavijas con más fuerza que nunca, mi hermano. Hay que meterle más duro a la educación vial, a ver si la gente coge un poco de conciencia y entiende que la vida es una sola. También hay que ponerle el ojo a las calles, que muchas ya están pidiendo a gritos un arreglo o un hueco menos, aunque el informe oficial evite decirlo de frente, todos lo sabemos bien.
Y claro, las autoridades van a seguir con su cuento de multas y suspensiones, pero la verdad es que si nosotros mismos no ponemos de nuestra parte, si no andamos con más juicio y con los cinco sentidos en la calle, el asfalto va a seguir tragándose vidas. Esto es un problema de todos los cubanos y para que cambie, todos tenemos que cambiar el chip y andar con más cuidado.