¡Marrero de la lengua larga y el combustible de la mecha corta!

El primer ministro Manuel Marrero sigue con la labia, prometiendo soluciones a la crisis de combustible mientras la gente sufre apagones y escasez. Pura demagogia sin gasolina.

Qué pasó

El primer ministro Manuel Marrero sigue en la de él. Discurso tras discurso, prometiendo que la gasolina va a aparecer y que las soluciones están a la vuelta de la esquina.

Pero la gente en la calle, y los que tienen negocios, siguen viendo el tanque vacío y los apagones sin fin. Pura palabra y poca chapa, como decimos aquí.

Dónde y cuándo

Esto está pasando ahora mismo en Cuba, un cuento de nunca acabar. En las reuniones de gobierno, ahí es donde Marrero suelta sus peroratas.

Mientras tanto, en cada esquina de la isla, la gente está sudando la gota gorda, esperando un poquito de combustible que no llega. Desde la cola del pan hasta la parada de la guagua, el tema es el mismo.

Por qué importa

¡Importa un mundo! Porque no es solo el carro parado o la moto sin gasolina. Es la comida que no llega, la fábrica que no arranca, la luz que se va cuando uno más la necesita.

Al final, todo este enredo con la gasolina nos cae encima a todos, nos aprieta el bolsillo y nos quita la paciencia. La vida se nos va en buscar lo que no hay.

Qué dicen las partes

Marrero dice que hay que "sustituir combustibles" y "fortalecer vías propias", como si eso fuera fácil. Habla de "control" y "supervisión territorial" como si eso llenara el tanque.

Luego, el ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga sale diciendo que cualquier empresa puede importar combustible. ¡Ay, mi madre! Pero, ¿cómo, cuándo, a qué precio? ¡Pura candela en el aire!

La gente en las redes sociales no se traga el cuento. Dicen que es más de lo mismo, pura pantalla para que no se diga que no se está haciendo nada.

Qué viene ahora

Pues lo que viene ahora, al parecer, es más de lo mismo: más promesas, más reuniones, y la gente esperando con el tanque de la paciencia en cero.

Estaremos con el oído pegado a la radio bemba, a ver si de verdad estas "soluciones" bajan del cielo o si se quedan, como siempre, en un discurso de la televisión. La calle hablará, como siempre.

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