¿¡La Habana es Fantasmonia!? Sandro Castro suelta la bomba en moto.

Sandro Castro, nieto de Fidel, recorre La Habana de noche en moto eléctrica y la llama "Fantasmonia", desatando el bochinche en medio de la crisis.

Qué pasó

Sandro Castro, el nieto que no para de armar su propio show, se dejó ver otra vez. Esta vez, en medio de la noche habanera, montado en la parte de atrás de una moto eléctrica, como si fuera el último de la fila… o el primero en la fiesta que nadie ve.

El caso es que el tipo suelta un “¡¿Cómo está Fantasmonia?!” mientras La Habana, para muchos, parece un desierto de asfalto. Ni un carro, ni un alma en pena, dice él. Y claro, las redes sociales se fueron en candela.

Dónde y cuándo

La escena se grabó en las calles de La Habana, de noche, con la ciudad más silenciosa que un velorio sin parientes. El video, que ya dio la vuelta a Cuba entera, muestra a un Sandro Castro relajado, desde el asiento de atrás de una moto, como si nada.

El ambiente es de calle vacía, luces bajas y ese aire de crisis energética que nadie quiere ver, pero todos viven. Él, mientras tanto, echando su chispa, como si fuera una película de bajo presupuesto, pero con un protagonista de apellido pesado.

Por qué importa

¿Por qué esto le importa tanto a la gente? Porque mientras el nieto del Comandante Eterno anda por ahí bautizando la capital con nombres de ultratumba y exhibiendo un relajo que muchos no pueden ni soñar, el cubano de a pie se las ve negras.

La gente está sin transporte, sin luz, con la nevera medio vacía, y ve a este muchacho con su guapería por las redes. Eso pica, eso duele, y pone a todo el mundo a hablar de privilegios y desigualdad, como un tambor batá en medio del patio. Es la vida real chocando con la película de otros.

Qué dicen las partes

Oficialmente, nadie del gobierno ha dicho “esta boca es mía” al respecto. Sandro no tiene cargo, no es funcionario, así que su “show” pasa por un chisme más de farándula que otra cosa.

Pero en la calle, en los grupos de WhatsApp y en el Facebook, la gente se desahoga a su manera. Unos lo critican por “provocador” y “descarado”, otros lo defienden diciendo que “es su vida” o que “está mostrando la realidad”. Hay un debate abierto entre los que creen que se burla y los que ven una “verdad” contada a su manera. ¡Un jaleo!

Qué viene ahora

Lo que viene ahora es más de lo mismo: Sandro Castro seguirá dando de qué hablar, con o sin moto, con o sin “Fantasmonia” de por medio. Las redes seguirán siendo el ring de boxeo para soltar la bilis o la risa, según le toque a cada quien.

Mientras tanto, la crisis cubana seguirá su paso, y la gente continuará esperando que la “Fantasmonia” de La Habana se convierta otra vez en la capital llena de vida. A ver quién da la próxima noticia, porque aquí, la cosa no tiene fin.

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