¡La Habana en pijama: Dicen que aquí lo único que engorda es la desesperanza!

Residentes de La Habana confiesan sentir miseria y desesperanza. La falta de comida y medicinas tiene a todos con el alma en un hilo, especialmente a los viejos y los chiquitos.

Qué pasó

¡Muchachos, prepárense porque lo que les voy a contar viene con sabor a aguacero de penas! En la Habana del chismorreo, la gente anda con la cara larga, la barriga vacía y el alma en un hilo. Parece que la miseria y la desesperanza se mudaron pa' acá y trajeron su equipaje completo.

En la cola del pollo, en el balcón o en la guagua, el coro es el mismo: "Aquí lo único que hay es tremenda hambre y estamos en lo mismo con lo mismo". Nadie se calla y el sentimiento es generalizado. ¡Se acabó el disimulo!

Dónde y cuándo

Esto no es cuento de la calle amargura, no. Esto pasó en nuestra querida Habana, la capital que antes brillaba y ahora parece que le cortaron la luz. El otro día, gente curiosa fue a preguntar por ahí, a pie de calle, a los vecinos de a pie.

Y la gente, sin pelos en la lengua, soltó la sopa. No fue en un auditorio frío, fue en el ajetreo diario, bajo este sol que quema y con la urgencia que aprieta. Se sienten las paredes hablar de las carencias.

Por qué importa

Y uno se pregunta, ¿esto a quién le pica? ¡Pues le pica a todos, mi gente! Le cae arriba al que tiene que hacer magia pa’ poner un plato en la mesa. A las abuelas que no encuentran ni una pastilla pa’ la presión, y a los chiquitos que crecen sin ver un dulce.

Aquí lo que se está perdiendo es la fe, el sabor a futuro. La vida se ha vuelto una carrera de obstáculos donde el premio es solo llegar a mañana. Por eso el bochinche es gordo: porque nos toca el bolsillo y el corazón.

Qué dicen las partes

Cuando le sacaron la verdad a la calle, la gente no se anduvo con rodeos. "Aquí lo único que hay es miseria y hambre", decían unos. Otros, con el ojo aguado, soltaban: "Estamos en lo mismo con lo mismo".

Hasta se oyó un lamento que era como un rezo: "Queremos que salga el sol para todos y que podamos construir un país donde cada ciudadano tenga dignidad y esperanza". Eso es lo que se oye en el aire, un clamor que viene del pueblo, no de ninguna tribuna.

Qué viene ahora

Y ahora, ¿qué? Pues la cosa sigue enredada como un ovillo de lana en manos de un gato. La gente anda esperando que el sol caliente de verdad, que no sea solo un fuego fatuo. Se habla de que sin unidad y cambios de verdad, esto no va pa’ ningún lado.

Lo que está en el aire es la necesidad de que alguien, o todos, ponga la mano y empiece a desenredar esta madeja. Hay que estar ojo avizor, porque la calle no miente y la esperanza, aunque flaquita, sigue viva y pidiendo a gritos un amanecer distinto.

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