¡El Ferrari cubano y el jet ski del ministro! ¿Ahora quién los para?

Un congresista de Miami le metió candela al tema: ¡quiere cortar las licencias que mandan lujos a Cuba! Dicen que esos Ferraris y jet skis van directos al bolsillo del régimen.

Qué pasó

¡Agárrense que esto va con tremendo bochinche! El congresista Carlos A. Giménez, desde Miami, se puso la mano en el pecho y le mandó una carta al mismísimo presidente Donald Trump. ¿El cuento? Que le suspendan todas las licencias a las empresas de Estados Unidos que, vaya descaro, andan mandando lujos para Cuba. Imagínense, ¡Ferraris, jet skis y hasta jacuzzis!

Giménez dice que estos "regalitos" no son para la gente de a pie, sino para el "mecanismo de represión" del gobierno. "No sé de dónde sacan que eso es humanitario", soltó él. Parece que con cada dólar que entra por ahí, se fortalece el de allá.

Dónde y cuándo

La cosa se armó en el mismísimo Puerto de Miami, un martes 17 de febrero de 2026. Allí estaba Giménez con el recaudador de impuestos de Miami-Dade, Dariel Fernández, y una pila de gente del exilio, de los que saben lo que es sufrir por la isla.

Desde ese punto estratégico, con el mar de testigo, soltaron la bomba: han estado revisando empresas en el condado que tienen permisos federales para comerciar con Cuba. Y lo que encontraron, según ellos, es de película de misterio y derroche.

Por qué importa

Esto importa porque la gente en Cuba se está apretando el cinturón y por el otro lado, se ve que entran artículos de lujo. No es que el cubano de a pie se monte en un Ferrari, ¿verdad?

El congresista es claro: "Con cada dólar que mandamos a Cuba estamos ayudando al mecanismo de represión". Es como echarle gasolina al mismo fuego que te quema. La idea es cortar el chorro para que la ayuda no termine donde no debe.

Qué dicen las partes

Giménez no se guardó nada, dejó claro que esos lujos solo benefician al gobierno. Por su lado, Dariel Fernández, el de los impuestos, explicó que su oficina no da licencias federales, pero que en Miami-Dade hay que cumplir las leyes locales y estatales. "No habrá excepciones", sentenció.

Activistas como Rosa María Payá aplaudieron la iniciativa y pidieron ir más allá, buscando "cerrar las fuentes de financiamiento al régimen" y congelar activos de funcionarios cubanos. Hasta recordaron la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, ¡pa' que nadie se haga el de la vista gorda!

Qué viene ahora

Ahora, la pelota está en la cancha de Washington. El presidente Trump tiene la carta en la mano y la decisión sobre si aprieta el tornillo o no con estas licencias. También está la petición de Giménez a las aerolíneas para que dejen de volar a Cuba, que también dice que benefician al gobierno.

Habrá que ver si se cortan los lujos y si el grito del exilio se convierte en acción de verdad. Esto podría cambiar el paso de muchos negocios y, según el congresista, debilitar al régimen. ¡El show apenas comienza!

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