¡Se viró la tortilla! ¿Perros de Miami quisieron almuerzo humano y la policía les dio plomo?
En un drama callejero en Miami, la policía abatió a dos perros feroces que atacaban a su dueño. Un susto con final dramático.
Qué pasó
Imagine el cuadro, mi gente. La tarde del lunes, allá por Redland, en el Miami-Dade rural, la cosa se puso fea de verdad. Dos agentes de la policía estaban por el área, en sus cosas, cuando de repente, ¡zas!, oyen unos gritos que te parten el alma.
La detective Samantha Choon, la que habla por la ley, cuenta que aquello sonaba a "persona en peligro". Y no era para menos, al acercarse vieron el desastre: dos perros grandotes y con cara de pocos amigos, que parecían sacados de una película de terror, ¡se estaban dando un festín con el pobre dueño!
Estos "canes" no andaban con juegos; le estaban dando al hombre una paliza de las que no se olvidan. La policía, ni corta ni perezosa, intentó con el Taser a ver si los animales cogían cabeza, y por un ratico funcionó. Pero mire usted, el diablo metió la cola otra vez. Los perros, como si nada, volvieron a la carga, y ahí los agentes no tuvieron otra que sacar sus armas y ¡pum, pum!, ponerle fin al bochinche.
Dónde y cuándo
Esto sucedió el lunes por la tarde, justo antes de las tres, en la cuadra 16100 del Southwest 172nd Avenue. Un lugar tranquilo, de campo, donde uno menos espera un despelote así.
Ahí estaban los dos agentes de la Miami-Dade Sheriff's Office, de patrulla, con la tarde tranquila. El sol de Miami, el calorcito que no perdona, y de pronto, la tensión se cortaba con un cuchillo.
El hombre, un señor de unos cuarenta años, estaba en su propio patio, sufriendo la de Caín. Imágenes de un helicóptero mostraron después la escena: los perros tendidos y los paramédicos atendiendo al herido. Un caos en medio de la paz del campo.
Por qué importa
Esto es el tipo de noticia que hace que uno se pare en la esquina a conversar. ¿Imagínate tú, que tus propios perros, esos que alimentas y le das cariño, de repente te quieren arrancar un pedazo? Es una traición, ¡una cosa de no creer!
La gente habla de esto porque nos toca la fibra, ¿quién no tiene un animal en casa? Nos hace pensar en la seguridad de los nuestros, en lo impredecible de la vida. Te demuestra que lo que parece tranquilo, en un segundo, se puede volver un infierno.
Además, pone en el ojo del huracán la actuación de la policía. ¿Disparar a un animal? Claro, siempre genera debate, aunque aquí, dicen que no hubo más remedio. La vida del hombre estaba en juego, y eso, al final, es lo que más importa.
Qué dicen las partes
Según la portavoz de la policía, la detective Choon, los agentes actuaron "con rapidez" y su prioridad fue salvarle la vida al hombre. Dicen que no tuvieron otra, que los perros se le abalanzaron de nuevo a la víctima y no quedó más remedio.
Por ahora, no han soltado más detalles del chisme. No se sabe ni qué raza eran los perros, ni por qué se "viraron" así, ni si el hombre era el dueño de toda la vida o si había más gente en la casa. Un misterio, mi gente.
El hombre, el que la pasó canutas, terminó en el hospital con una herida en la mano, pero estable. ¡Menos mal!
Qué viene ahora
Ahora, como siempre, viene la investigación interna. La policía tiene que revisar si los agentes hicieron todo como mandan los cánones, si siguieron el "protocolo" al pie de la letra. Eso es lo que se hace en estos casos.
Lo que sí está claro es que el susto no se le quita al hombre en mucho tiempo. Y la comunidad, pues, a seguir comentando, a echar el cuento, y a estar pendiente a ver si sueltan más detalles de este drama perruno.
La vida sigue, pero con la moraleja de que a veces, lo que más queremos, puede darnos el susto de la vida.