¿Viste la caravana de sillas de ruedas que llegó a Granma? ¡El pueblo se viró!
¡Ay, mi gente! Llegaron sillas de ruedas a Granma, como caído del cielo. Un milagro para los que esperaban años. ¡Bochinche del bueno!
Qué pasó
Imagínate la cola del pollo, pero en vez de pollo, llegan sillas de ruedas. ¡Sí, señor! Más de 200 personas con tremenda necesidad en Granma se encontraron con este regalo del cielo.
Resulta que unas organizaciones religiosas y humanitarias, con su corazón en la mano, gestionaron tremendo donativo. Porque aquí, la verdad sea dicha, conseguir una silla de ruedas es más difícil que bailar casino con un pie solo.
Dónde y cuándo
La fiesta de la esperanza se armó en Granma, esa provincia oriental que siempre da de qué hablar. Las entregas empezaron a mediados de febrero de 2026 y siguen hasta el día 20, en el recinto Expo Granma de Bayamo.
Allí se juntó un montón de gente buena: el Consejo de Iglesias, el proyecto Refugio de Esperanza (conocido internacionalmente como Hope Haven), y la gente de Aclifim, que siempre está al pie del cañón con las personas con discapacidad.
Por qué importa
¿Y por qué esto es tan grande? Pues mira, en Cuba, si necesitas una silla de ruedas, te puedes pasar meses, ¡o hasta años!, esperando. Esto es una ayuda que no tiene precio para muchas familias que ya no sabían ni qué hacer.
Además, ¡qué chisme más bueno! Las sillas no son a la tun tun. Las están ajustando a cada persona, al peso, a la postura, para que les queden como guante. Eso sí es pensar en la gente de verdad, ¿oíste?
Qué dicen las partes
Elio Cisnero Ferrer, que es el presidente de Aclifim allí en Granma, lo dijo clarito: el país está pasando por momentos complicados. Por eso, una ayuda como esta, que viene de afuera, es un respiro enorme y mejora la vida de la gente de inmediato.
La noticia, que nos la soltó Radio Bayamo, se regó como pólvora. Todos contentos, porque al final del día, esto es un pedacito de alivio en medio de tanta lucha diaria.
Qué viene ahora
Esto demuestra algo importante: que la cooperación de afuera se está volviendo fundamental para cubrir lo más básico. Cuando el sistema de salud tiene sus tropezones, la mano amiga que viene de lejos hace la diferencia.
Ojalá que esta historia sirva de ejemplo y que sigan llegando más ayudas. Porque una silla de ruedas no es solo un objeto; es libertad, es independencia, es devolverle la sonrisa a quien ya casi la había perdido. ¡Así es como se cuenta la noticia en Nipinga!