¡La gasolina se esfumó... menos pa' los tanques!
Mientras el pueblo cubano sufre una escasez de combustible brutal que paraliza el país, los carros militares andan como si nada, demostrando dónde está la prioridad. ¡Qué descaro!
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas. La escasez de combustible en Cuba llegó a un punto que ni te cuento, de esos que te dejan con la boca abierta. La gasolina y el diésel, que ya eran un dolor de cabeza, ahora son casi un lujo que la mayoría no puede ni soñar. ¡La cosa está que arde!
El gobierno, por su lado, habla de “ajustes” y “soluciones”, pero en la calle la realidad es otra: las pocas estaciones que venden lo hacen en dólares, dejando a los cubanos de a pie con la soga al cuello. El mercado negro está imparable, con precios que te obligan a caminar o inventar algo.
Pero lo más picante de todo, lo que da un bochorno, es que mientras el pueblo sufre, la maquinaria del Estado, los carros blindados y los camiones militares, se pasean por ahí como si el problema no fuera con ellos. ¡Así mismo como lo oyes!
Dónde y cuándo
Esta situación aprieta en toda la isla, pero especialmente en La Habana y en otras ciudades grandes, donde la gente está de pie o apretá en lo poco que funciona. Últimamente, se vieron esos movimientos militares en Ciego de Ávila, lo que dejó a más de uno con la mosca detrás de la oreja.
Esto no es cuento de vieja, es lo que está pasando ahora mismo, a finales de 2025. El ambiente está cargado, con la gente en la cola del pollo o en la guagua comentando este descaro que ya nadie aguanta.
Por qué importa
Esto no es solo que no hay gasolina, socio. Esto es un mensaje clarito de quién está primero en la lista y quién está al final. Si no hay combustible para mover a la gente, para que los guajiros lleven la comida, para que las ambulancias se muevan, pero sí para los tanques… ¡ahí tú ves la película entera!
Es un golpe a la vida de todo el mundo. Sin transporte, la cadena se rompe, la comida no llega, las medicinas se complican y la economía que ya viene rengueando, se desploma del todo. La indignación está creciendo como la espuma y la gente se pregunta: “¿Hasta cuándo esto?”
Qué dicen las partes
El gobierno, por medio de sus canales, sigue con la cantaleta de que son problemas técnicos y que están buscando soluciones. Te dicen que “pronto todo estará mejor”, pero eso la gente ya no se lo cree ni por asomo. La realidad es más terca que una mula.
Por otro lado, los militares no dicen ni pío, pero sus acciones hablan más que mil palabras. Ver sus vehículos con el tanque lleno mientras los demás sudan la gota gorda, eso es una declaración de intenciones. La gente, por su parte, grita en las esquinas que esto ya no hay quien lo aguante, y que es una falta de respeto al pueblo que trabaja y lucha cada día.
Qué viene ahora
Con este panorama, la tensión se puede cortar con un cuchillo. Si la gente no puede moverse para lo básico, si ve que el control está por encima de sus necesidades, la olla a presión puede explotar en cualquier momento. Hay ojos puestos en Cuba, incluso de fuera, pero el verdadero “fuego” viene de adentro.
No se trata solo de ver si llega un barco con petróleo. Se trata de ver si este modelo, que privilegia al aparato por encima de la gente, puede seguir en pie. Lo que sí es seguro es que si la desigualdad sigue bailando al ritmo de los tanques, este bochinche no ha hecho más que empezar. Hay que estar pendientes, porque aquí, la historia no perdona.