¡La Feria del Libro? ¡Ni pa' leer la lista del pan hay gasolina en La Habana!

La 34ª Feria Internacional del Libro de La Habana se suspendió por la grave crisis de combustible. Es un golpe cultural que refleja el colapso que vive Cuba.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas, que la cosa está que arde y no es por el sol de agosto! Imagínate que la famosa Feria Internacional del Libro de La Habana, esa que todos los años nos daba un airecito, ¡pues la suspendieron! Sí, sí, como lo oyes, se fue pa'l carajo, sin fecha ni nada.

Todo por culpa de la falta de gasolina, que tiene al país patas arriba. El Instituto Cubano del Libro soltó la noticia como quien no quiere la cosa. Parece que la 34ª edición, que iba del 12 al 22 de febrero de 2026, ahora está en veremos. ¡Qué papelón!

Dónde y cuándo

Esto iba a ser en la mismísima Habana, la capital del bochinche y la alegría, en pleno febrero de 2026. Febrero, mes de carnavales y ahora de libros suspendidos. Imagínate el ambiente, la gente ya preparándose para la cola de la entrada, y de pronto, ¡zas!, el balde de agua fría.

Miles de personas que esperaban darse un gustazo cultural se quedaron con los deseos. Con el libro en la mano y la guagua sin combustible para llegar. Una pena, mi gente.

Por qué importa

¿Y por qué importa esto, te preguntarás? ¡Pues porque esto no es solo una feria, mi gente! Es uno de los pocos respiros que tiene el cubano de a pie para ver algo diferente, para curiosear un libro, para sentir un poquito de vida cultural. Esta suspensión es como una bofetada a la cara de la gente.

Demuestra que el país está en un punto que ni las actividades más básicas se pueden garantizar. Es un espejo de la realidad: promesas por un lado, y por el otro, la vida que se nos va cayendo a pedazos. Es un indicio claro de cómo anda la cosa en la isla.

Qué dicen las partes

Como siempre, el Gobierno sale con su misma cantaleta. Dicen que el “bloqueo genocida” y las “agresiones” de Estados Unidos son los culpables de que no haya ni una gota de gasolina. ¡Ah, y que hay un desabastecimiento agudo de combustible, claro está! Es la misma historia de siempre.

Pero aquí en la calle, la gente murmura otra cosa. Los analistas y el pueblo a pie ven esto como la enésima prueba de que el problema no viene de afuera, sino de la mala cabeza que tiene el Estado. Incapacidad pura para que funcionen las cosas, desde la luz hasta la literatura, es lo que se comenta.

Qué viene ahora

Así las cosas, ¿qué nos espera? Pues mira, por lo visto, más de lo mismo. Esta suspensión de la Feria es solo una puntica del iceberg de los problemas que enfrenta el país.

Ya se ven clases paradas en la universidad, el transporte andando a paso de tortuga y unos apagones que te quitan hasta las ganas de vivir. Hay que estar con los ojos bien abiertos, porque si esto sigue así, no solo no habrá libros, sino que nos quedaremos sin la historia para contarlos, y eso es lo más triste.

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