¡¿A ver si me entiendes?! ¡Hasta los muertos van en carreta en San Luis!

En San Luis, Santiago de Cuba, ¡la cosa está tan mala que los difuntos viajan en carreta de caballo! La activista Irma Broek denuncia una humillación sin límites, que hasta la muerte pierde la dignidad.

Qué pasó

¡Atención, pueblo, que la historia es de las que revuelven el buche! En San Luis, Santiago de Cuba, la gente está con el corazón en un hilo, y no es para menos. Imagínate tú que, por la falta de recursos, hasta los que se nos van al otro barrio tienen que hacer el viaje final en una carreta de caballo. ¡Sí, escuchaste bien, en una carreta!

La denuncia viene de la mismísima Irma Broek, una activista que no se calla ni debajo del agua. Dice ella que esto es lo último, una humillación que le quita hasta la poca dignidad que le queda al cubano en el momento más triste.

Dónde y cuándo

Esto que te cuento, que parece sacado de una película de horror, está sucediendo ahora mismo en el municipio de San Luis, allá en la provincia de Santiago de Cuba. Estamos hablando de un problema que tiene a la gente con los pelos de punta en el día a día, sin que se vea la luz al final del túnel.

La cosa es que no hay carros fúnebres que sirvan, ni combustible para los pocos que medio andan, ni piezas para arreglarlos. Así que, sin más ni más, las autoridades han dado la luz verde para que los féretros, en vez de ir como Dios manda, se muevan como si fueran sacos de vianda.

Por qué importa

¡Ah, pero esto importa y mucho, mi gente! Esto no es solo un problema de logística, es un golpe bajo a la dignidad de la familia cubana. ¿Cómo va a ser que uno no pueda despedir a sus muertos con un mínimo de respeto? Esto toca el alma de cualquiera, ¿o no?

Broek lo pone claro: ver un ataúd en una carreta no solo habla de escasez, sino de lo bajo que hemos caído. Es una imagen que dice a gritos que "ni vivir en paz ni morir con dignidad", una frase que se clava como un puñal en el corazón de muchos.

Qué dicen las partes

Mientras la gente de a pie traga este amargo trago, las autoridades siguen con el mismo disco rayado de la "resistencia". La activista no se ha quedado callada y les ha tirado la bola: "Que resistan ellos", dice, refiriéndose a los que viajan en avión y viven con todos los lujos.

Para Irma, esto no es resistencia, esto es una vergüenza, una degradación que no tiene nombre. Es como si hasta la muerte se riera de nosotros, de lo que nos toca vivir en esta Cuba.

Qué viene ahora

Por lo pronto, la bola está rodando en las redes, donde la gente se está desahogando con todo el derecho. Piden respeto, dignidad y, sobre todo, soluciones de verdad, no más promesas vacías. Porque si ya no se puede vivir tranquilo, al menos que uno pueda morir como Dios manda.

La mirada está puesta en qué van a hacer los de arriba para arreglar este entuerto. Mientras tanto, la imagen de la carreta con el difunto sigue siendo un grito silencioso que resuena en San Luis, esperando una respuesta, un cambio, algo que devuelva la esperanza.

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