¡Candela y sudor! Guantánamo a puro pulmón y leña para que no falte el pan

Guantánamo regresa a los hornos de leña y el amasado manual para asegurar el pan diario, mostrando la cruda realidad de la crisis energética cubana.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas qué lío se armó en Guantánamo! Con la crisis del combustible y la falta de corriente, el pan nuestro de cada día va a volver a hacerse como en los tiempos de la colonia: ¡con leña y a puro brazo! Se acabó la modernidad en las panaderías, mi gente.

Ahora toca prender los hornos de leña que estaban casi de adorno y hasta amasar la harina a mano, porque las máquinas eléctricas no funcionan sin luz. Es un salto al pasado forzado para que el pueblo no se quede sin su pan de la canasta normada. ¡Imagínate tú el trabajazo!

Dónde y cuándo

Esta situación está ocurriendo ahora mismo en toda la provincia de Guantánamo. Las autoridades están apuradas arreglando 22 de las 83 panaderías con hornos de leña que estaban fuera de servicio. Esos hornos viejos son la única esperanza ante los eléctricos parados.

Como no hay electricidad ni combustible para las amasadoras, todo el proceso de elaboración será manual. Han tenido que buscar gente de otros sectores para suplir el esfuerzo físico. Es un panorama que te hace pensar, ¿hasta cuándo?

Por qué importa

Esto importa un montón, socio. El pan es un alimento básico, y que haya que recurrir a estos métodos tan antiguos para producirlo, te dice clarito que la crisis energética y económica en Cuba está más que profunda. No es solo un tema de pan; es un espejo de la realidad.

La situación muestra el deterioro de la infraestructura y la logística del país. La gente está viendo cómo se complican las cosas más elementales de la vida por la escasez. Es un drama que se siente en cada cola y en cada casa.

Qué dicen las partes

Las autoridades de Guantánamo aseguran que, a pesar de los cambios, el pan mantendrá su calidad. Piden el “apoyo y comprensión” del pueblo por las molestias que causa esta reorganización forzada. Como si las molestias no fueran ya parte del paisaje.

Pero la verdad de la calle es otra. Esto no es una elección; es la falta de opciones. Es un retroceso evidente que demuestra la gravedad de la crisis, no una estrategia planificada. Se busca sobrevivir, no innovar.

Qué viene ahora

Lo que viene ahora es más esfuerzo y mucha inventiva. La distribución del pan es otro desafío grande. Sin diésel, los camiones tradicionales se quedan en el garaje. Ahora el pan viajará en bicitaxis, triciclos y hasta coches de tracción animal.

Hay que ver cómo se mantiene la calidad y la distribución diaria con estos métodos. Esta es una situación que pone a prueba la resiliencia del guantanamero, pero también evidencia lo lejos que estamos de una estabilidad. Habrá que seguir de cerca este bochinche para ver qué otra cosa sacan de la chistera.

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