¡Hasta la prensa oficial se ahoga en la basura de La Habana!
La prensa oficial no pudo esconderlo más: La Habana está ahogada en basura y abandono estatal. Un chisme caliente que revela el descaro.
Qué pasó
¡Atención, mi gente! Esto es pa' que se enteren bien. Parece que la cosa está tan fea, pero tan fea, que hasta los mismos que le echan flores al gobierno, los de Trabajadores, no pudieron callarse más la boca.
Imagínate, tuvieron que soltar la prenda: La Habana, nuestra perla, está más sucia que zapato de pescador. Y no es cuento de la radio bemba, ¡es un reportaje oficial!
Hablan de basura, de abandono, de un descaro que ya no se puede tapar ni con la mejor propaganda. ¡La capital cubana hecha un basurero a cielo abierto, y lo dice su propia prensa!
Dónde y cuándo
¿Y dónde se armó el revolico? Pues ponle oído, en pleno corazón de La Habana. Ahí, donde Infanta se casa con Manglar, justo al ladito de la tienda Panamericana.
Dice el periódico que los alrededores están de pena. Montones de basura que ni el más guapo se atreve a mover. Los jardines, esos que deberían estar bonitos, son vertederos de improviso. ¡Un asco, vaya!
Y ni hablar del antiguo BinBom, ahora una ruina que, en vez de arreglar, lo que hace es vomitar cajas y desechos por dondequiera. Es como si el abandono le hubiera echado llave a la ciudad.
Por qué importa
Ahora, ¿por qué este chisme nos revuelve las tripas? Porque esto no es solo mugre, mi gente. Esto es un peligro andando. Ahí se venden alimentos, ¿tú te das cuenta? ¡Comida rodeada de peste y bichos!
Es un riesgo pa' los que trabajan, pa' los que compran, y pa' los vecinos que tienen que aguantar ese mal olor cada día. No es solo feo, ¡es insalubre!
Y lo peor, esto le tira por tierra todo el cuento de que aquí hay orden y control. Demuestra que lo que se dice en la radio no es lo mismo que lo que se vive en la calle. Es la cara sucia de una gestión que hace agua por todos lados.
Qué dicen las partes
Claro, los de arriba no se quedan mudos. El artículo de Trabajadores, con su doble filo, menciona que el Partido y el Gobierno andan enfrascados, "enfrentando problemas acumulados" y haciendo reuniones.
Que si jornadas de limpieza por aquí, que si llamados a la conciencia por allá. Pero la verdad es que, por mucha patraña que digan, la basura sigue ahí, ¡campante y sonante!
Es como si te dijeran que la comida está llegando, mientras tú sigues con el estómago vacío. Muchas palabras, pero poca solución real en la esquina.
Qué viene ahora
¿Y qué nos espera en este culebrón de la basura? Pues la pregunta es si esto será una llamada de atención de verdad, o solo un papel más para justificar lo injustificable.
Habrá que ver si las administraciones locales se ponen las pilas de una vez y por todas, o si seguirán echándole la culpa al vecino o a la falta de recursos, que ya ese cuento nos lo sabemos de memoria.
Por ahora, el panorama no pinta bien. Y la gente, esa que vive el día a día, seguirá viendo cómo la capital, lejos de brillar, se apaga entre escombros y desidia. ¡A estar ojo avizor, que esto no termina aquí!