¡El Sandino ya está en Matanzas! ¿Trae gasolina o solo una risa nerviosa?

El Sandino llegó a Matanzas con combustible, pero la esperanza de la gente es un chin de risa. La crisis energética sigue apretando con apagones y colas por doquier.

Qué pasó

¡Ay, mi gente! Escuchen esta historia que parece sacada de un sainete, pero es la pura verdad. El famoso tanquero “Sandino” por fin se dejó ver, echando el ancla en el puerto de Matanzas. Dicen, y ojo que “dicen” es palabra mayor en estos lares, que viene cargadito con una pila de combustible. Estamos hablando de entre 390 mil y 410 mil barriles, pa’ ser exactos.

Pero, como siempre pasa en Cuba, el bochinche viene con su propia nube de misterio. No hay quien suelte prenda de qué tipo de combustible es, ni de dónde salió, ni pa’ dónde va todo eso. Es como si el barco llegara con un letrero que dice: “Aquí hay algo, pero no te digo qué ni pa’ qué”. ¡Imagínense el revuelo!

Dónde y cuándo

La cosa fue este pasado sábado 8 de febrero de 2026, bien temprano, cuando el “Sandino” hizo su entrada triunfal en la bahía de Matanzas. Viene de la Bahía de Nipe, allá por Holguín, como quien se da un paseíto por la costa antes de llegar al punto caliente. La gente, con el ojo pegao’ a los monitores de los barcos por internet, ya lo había fichado.

El aire en el puerto debía estar cargado de esa mezcla de esperanza y desconfianza. ¿Será que ahora sí? ¿O es otro “ay, qué rico” que termina en “ay, qué pena”? El sol matancero, si estuvo presente, seguro que brillaba con esa ironía cubana.

Por qué importa

¡Esto importa un mundo, mi gente! Porque la vida en Cuba, desde que empezó este año, está más apretada que un pantalón viejo. Los apagones no paran, las colas en las gasolineras son más largas que un sermón y el transporte público... bueno, es tema aparte. La gente está que se sube por las paredes, con el bolsillo pelao’ y la nevera sudando.

Entonces, la llegada de este barco es como cuando te cae una gota de agua en medio del desierto. Se siente bien un segundo, pero sabes que no te va a quitar la sed. Es un respiro chiquito en medio de una tormenta que no da señales de amainar. ¡Afecta directamente el cafecito de la mañana y el sueño de la noche! ¡Por eso es que todo el mundo está hablando de esto!

Qué dicen las partes

Aquí la cosa es un poco de “radio bemba” y “lo que se oye por ahí”, porque la información oficial, como de costumbre, es más escasa que el agua en verano. Lo poco que se sabe de los barriles del "Sandino" viene de gente curiosa en internet, como Joankelin Sánchez, que le sigue la pista a los barcos por las plataformas marítimas.

Los expertos dicen que el gobierno está haciendo malabares con las últimas reservas. Se acuerdan de cuando en enero, la gente de GAESA, esa empresa militar, movió todo el petróleo que quedaba a Matanzas. Eso, según los entendidos, fue un intento desesperado de ganar tiempo. Y ni hablar de los barcos que se nos han virado, como el "Mia Grace" o el "Emilia" que volvió de Jamaica con las manos vacías por las presiones de Estados Unidos. Es un enredo que te revuelve el estómago.

Qué viene ahora

¿Y ahora qué? Pues, mi gente, la verdad es que esto no parece que vaya a cambiar la cosa de raíz. El “Sandino” es un parche, una aspirina para un dolor de muelas. Seguramente nos dará un respiro, quizás las colas bajen un poquitico por unos días, o los apagones no duren tanto en algunas zonas. Pero la realidad es tozuda.

La crisis es como un monstruo grande y sin un mango que te lo mate. Es la falta de combustible, la poca gente que nos ayuda de verdad y una economía que no levanta cabeza. Así que, a seguir con el ojo pelao’, a ver si llega otro barco o si, por fin, la cosa empieza a enderezarse de verdad. Pero por ahora, a cruzar los dedos y a esperar que la vela aguante un chin más.

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