¡El Padre Guapo Soltó la Lengua en Miami!

El padre Alberto Reyes, conocido por sus críticas al régimen cubano, llegó a Miami para celebrar misas y denunciar el acoso y la miseria que se vive en la isla, sin pelos en la lengua.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas, mi gente! El padre Alberto Reyes, ese que no se come un cuento con nadie y es famoso por hablar claro sobre la situación en Cuba, ha desembarcado en Miami. No vino solo a dar la bendición, sino a echar la historia de lo que pasa en la Isla, sin filtros.

Desde Camagüey, donde ha vivido bajo la lupa, trae consigo una voz que es la de muchos que sufren. Este hombre no se anda con chiquitas a la hora de soltar la verdad.

Dónde y cuándo

Si quieres escucharle en vivo, apunta la fecha y la hora. Este domingo 8 de febrero, el padre tiene doblete en la ciudad del Sol. Primero, a las 8 de la mañana en la parroquia St. Michael.

Después, para los que gustan de echar la mañana en rezo, a las 12 del mediodía estará en la iglesia Santa Bárbara, allá en Hialeah. La ciudad está que arde con su presencia, ¿tú supiste lo último?

Por qué importa

Esto no es una visita cualquiera, caballero. Es un sacerdote que le ha plantado cara al régimen y ha sentido el acoso en carne propia. Sus palabras resuenan porque él ha vivido la vigilancia y hasta ha recibido lo que interpreta como “amenazas veladas de muerte”.

Su voz es un eco de tantos cubanos que no pueden hablar, que sufren en silencio. Él insiste en que su compromiso no es con el gobierno, sino con el pueblo que se está muriendo de hambre y necesidad. Dice que la fe no puede ser un "opio de los pueblos" y eso, eso pica y se extiende.

Qué dicen las partes

El padre Reyes le soltó todo a Telemundo 51, sin pelos en la lengua, como él sabe. Contó clarito cómo lo acosan y vigilan en Cuba, y por qué no puede quedarse callado ante la miseria.

“Al gobierno de Cuba, el pueblo no le importa”, sentenció el sacerdote. Describió la realidad cubana como un “genocidio silencioso” que nadie ve. Hasta ahora, el gobierno cubano no ha dicho ni esta boca es mía, pero el silencio, a veces, grita más que mil palabras.

Qué viene ahora

Con la Isla patas arriba, entre apagones de 20 horas y la escasez galopante, las palabras del padre Reyes son como un bombazo. Él no va a quedarse callado y seguirá denunciando desde donde esté, sin importar lo que venga.

Su presencia en Miami es un mensaje alto y claro para todos: la fe y la denuncia caminan juntas. Quienes asistan a sus misas este domingo no solo escucharán el evangelio, sino el grito de un pueblo que no se rinde.

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