¡El dólar y el euro amanecieron bailando en el fogón de la calle!

El dólar y el euro siguen disparados en el mercado informal cubano, dejando al Banco Central con los números enredados. La calle manda y la gente busca su billete a como dé lugar.

Qué pasó

Oye, ¿tú supiste la última de los billetes? ¡Esto es un culebrón que no tiene fin! El dólar y el euro amanecieron más revueltos que ropa en lavadora vieja en el mercado informal cubano.

Los números que se oyen en la calle le meten un susto a cualquiera, dejando a los del Banco Central con la boca abierta y los bolsillos vacíos, porque sus cifras nadie las ve.

Dónde y cuándo

Este bochinche de divisas está en pleno auge ahora mismo, este 18 de febrero de 2026, por toda la isla. No hay esquina, ni cola, ni balcón donde no se esté hablando de esto a viva voz.

Desde La Habana hasta Baracoa, la gente anda con el pulso acelerado, buscando dónde cuadrar sus cuentas en este relajo monetario que nos tiene a todos con el alma en un hilo.

Por qué importa

Pues mira, esto no es un chismecito de poca monta que se olvida a la vuelta de la esquina. Esto le cae arriba a todo el mundo, desde la abuela que espera la remesa hasta el bodeguero que tiene que reponer la mercancía.

Los precios de la comida, el pasaje, y hasta el ventilador de segunda mano, todo se dispara con cada brinco de estas monedas. Aquí el que no está al tanto de cómo amanece el dólar, se queda en la luna.

Qué dicen las partes

Mientras el Banco Central saca sus tablas con cifras que nadie ve en la calle, la gente se guía por lo que El Toque y los corrillos informales publican. Dicen que el dólar anda por los 500 CUP, bien lejos de los 458 que te pintan oficialmente.

El euro, por su parte, se le acerca a los 560, dejando los 542 del gobierno en ridículo. Hasta el MLC dio un bajón, pero sigue la candela en la calle, con Zelle y CLA también marcando territorio.

Qué viene ahora

Ahora lo que queda es seguir con los ojos bien abiertos, más que perro viejo en carnicería. La gente seguirá con su calculadora en mano, viendo cómo le rinde lo poco que tiene o lo que le llega de afuera.

Esto es un tira y encoge constante. Veremos si algún día los números de arriba se parecen a los de abajo, pero por ahora, la calle tiene la última palabra y, a veces, la billetera vacía.

Más noticias