¡El dólar se empinó a los 500 y dejó al peso con los crespos hechos!

El dólar informal en Cuba ya roza los 500 pesos, dejando al peso cubano sin valor real y a la gente en un aprieto diario.

Qué pasó

Oye, que la gente está con la boca abierta y los bolsillos encogidos. Imagínate tú que el dólar, ese mismo que nos tiene con el corazón en un puño, ya le está coqueteando a los 500 pesos en la calle. ¡Quinientos, mi gente! Esto no es chiste ni cuento de vieja.

El peso cubano, pobrecito, anda más desinflado que balón de fútbol viejo. Se está haciendo el harakiri solito frente a las monedas fuertes, y la cosa ya está que arde en el mercado ese que llaman informal, pero que es el que de verdad manda.

Dónde y cuándo

Esto no es en la China, ni en Marte, es aquí mismo, en nuestra isla. El pasado 8 de febrero de 2026, la noticia corrió como pólvora: el dólar americano, ese gringo con tanto poder, casi llega a la meta de los 500 pesos.

Mientras tanto, el Banco Central de Cuba, con su tasa oficial, se queda como si nada, con el dólar a 455 CUP y el euro a 537.86 CUP. Pero en la cola del pan, en la guagua, o en el balcón, se habla de otras cifras: 495 por el dólar y 550 por el euro. La brecha ya es un boquete.

Por qué importa

Esto es importante porque no es un numerito en un papel. Esta subida del dólar nos da en la mismísima línea de flotación a todos, mi socio. ¿Ves cómo los precios de la comida, las medicinas y hasta el pasaje no paran de subir?

Pues es por esto mismo. Nuestros salarios y lo poco que entra, se deshace en las manos como un merengue en agosto. Ahora la gente tiene que estar pegada a las noticias del dólar y el euro como si fuera un bolero, porque de eso depende si comemos o no.

El mercado de la calle, que antes era como un chanchullo entre pocos, ahora es el rey de la pista. Es el que le pone el precio real a nuestro peso, y el Estado parece que ni se entera, o se hace el sueco. Aquí hay quien consigue divisas a precios de locura, y el resto se pelea con la escasez y la especulación.

Qué dicen las partes

Mira, el gobierno, por lo visto, sigue con sus tasas oficiales, como si la calle no existiera o fuera una fantasía. Mientras tanto, la gente de a pie, esa que está en la lucha, se queja amargamente de que no hay bolsillo que aguante este vaivén.

Los especialistas, los que saben de números, dicen que esto es un reflejo de la falta de dinero fresco, de la inflación que nos come vivos y de la poca confianza que ya le queda a la gente en el sistema oficial. Unos dicen que hay que aguantar, otros que esto no tiene fondo.

Qué viene ahora

¿Y ahora qué? Pues la cosa sigue enredada. Con el dólar picando cerca de los 500, la inestabilidad es la comidilla de cada día. La gente se prepara para seguir remando en un mar donde el peso cubano ya es casi un espejismo.

La gran pregunta es si algún día nuestro peso va a volver a tener algo de respeto, o si vamos a vivir con el dólar y el euro mandando en la casa para siempre. Hay que estar con los ojos bien abiertos, porque esto no tiene pinta de calmarse pronto, mi hermano.

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