¡El chisme del siglo! ¿Cuba, el estado 51 de la Yuma?
Una propuesta de anexión de Cuba a Estados Unidos como estado 51, impulsada por Albert Fonseca, ha reunido más de 15 mil firmas, generando un fuerte debate.
Qué pasó
¡Atención, mi gente, que esto es pa' sentarse y no levantarse más! Imagínate que un cubano de allá afuera, un tal Albert Fonseca, se ha metido en la cabeza que Cuba debe ser el estado número 51 de la Yuma. Sí, como lo oyes, ¡un estado más del Tío Sam!
Parece que está cansado de la dictadura y cree que esta es la única salida, la definitiva. Y lo más gordo es que no está solo en esta locura. ¡Ha recogido más de 15 mil firmas! Como si fuera una cola para el pollo, pero en vez de pollo, es para que la isla se vuelva americana.
Dónde y cuándo
Este bochinche se está cocinando fuerte en el sur de la Florida, donde vive una buena parte de nuestro exilio, pero el murmullo ya llegó hasta Cuba y otros rincones donde hay cubanos con el corazón apretao. Esto no es de ayer, esto viene con fuerza desde que se lanzó la propuesta.
El señor Fonseca presentó su petición al gobierno federal de Estados Unidos, buscando que los gringos le echen la mano a la isla de una manera un poco... ¿radical? Digamos que puso la idea en la mesa de los que deciden.
Por qué importa
¿Y por qué esto le importa a uno, tú dirás? ¡Pues porque es la paz, mi hermano! Fonseca y los suyos dicen que si Cuba se anexa, adiós a la dictadura, hola a los derechos, al billete y a la democracia. Creen que es la vía rápida para salir de tanto enredo.
Pero ojo, que hasta la gente que está en contra del régimen cubano, esos que sufren igual, están con la ceja levantada. Dicen que suena bonito, sí, pero que de ahí a que pase, hay un trecho más largo que la Calle 8. La cosa es que el deseo de cambio es tan grande, que la gente se agarra a cualquier idea.
Qué dicen las partes
Los que apoyan esto, claro, están que saltan de la emoción con las más de 15 mil firmas. Para ellos, es la prueba de que el cubano está harto y quiere una solución ya. Es como decir: '¡Miren cuántos queremos que esto cambie de una vez!'
Sin embargo, los abogados y los que saben de estas cosas, los que leen la letra chiquita, se ríen por lo bajo. Dicen que anexar un país no es como cambiar de canal, que hace falta un montón de papeles, el Senado, el Congreso, y que ahora mismo, con este relajo político, eso es casi imposible. Ni qué decir de lo que diría el mundo entero si la Yuma se traga a Cuba así por las buenas.
Y en la isla, la gente también está dividida. Unos lo ven como una locura de los de afuera, que la solución tiene que salir de aquí mismo, de la gente de a pie. Otros, quizás con la esperanza rota, ven en la Yuma una salida.
Qué viene ahora
Ahora mismo, este cuento de la anexión está más en el aire que un papalote sin cuerda. Las firmas son un grito, una señal de que el cubano no aguanta más, pero de ahí a que el Tío Sam empiece los trámites, hay un gran camino.
Lo más seguro es que esto sirva para seguir el debate, para que la gente hable y discuta el futuro de Cuba en las esquinas, en las guaguas, en los balcones. Pero, por ahora, parece más un sueño, o una pesadilla para otros, que algo que vaya a pasar mañana.
Habrá que ver si el chisme agarra más fuerza o si se queda como una buena historia para contar en la cola del pan. El tiempo dirá, mi gente, el tiempo dirá.