¿Cementerio en Mayabe? ¡Parece un vertedero de huesos y pena!
El cementerio de Mayabe, Holguín, se ha vuelto un escándalo: nichos rotos, huesos al aire y una falta de respeto que duele. No hay descanso ni para los muertos.
Qué pasó
¡Ay, mi gente, la cosa está que arde en Mayabe! El cementerio del pueblo, ese lugar sagrado donde uno va a recordar a los suyos, se ha convertido en un desastre que da vergüenza y hasta miedo.
Según lo que se escucha y ahora lo confirma Radio Holguín la Nueva, allí los nichos están hechos pedazos, los osarios tirados por ahí, y lo peor de todo: ¡hasta huesos se ven por el suelo! Ya no es un lugar de paz, es una pena grandísima.
Dónde y cuándo
Esto no es un chisme de esquina, esto está pasando de verdad en Mayabe, un municipio de la provincia de Holguín. El reporte de la radio fue el sábado 7 de febrero de 2026, pero la cosa viene de antes, de un abandono que no tiene nombre.
Y para colmo, no es un caso aislado. Lo mismo se ve en el Cementerio General de Camagüey, en Las Tunas donde hasta urnas desaparecen, y en Matanzas, donde el San Rafael también tiene sus capillas destrozadas. Parece que la desidia se pasea por toda la isla.
Por qué importa
Esto no es solo un problema de mantenimiento, caballero. Esto es un golpe al corazón de la gente. A quién le gusta ir a ver a su abuelo y encontrar la tumba profanada, el lugar donde descansa hecho un muladar.
Es la falta de respeto más grande que puede haber, una herida para la memoria familiar y una muestra de que, si el Estado no garantiza la vida digna, menos lo hace con la muerte. La dignidad, por lo visto, no llega ni al camposanto.
Qué dicen las partes
La voz de la gente, los vecinos y los medios locales como Radio Holguín la Nueva, son los que están alzando la voz. Son ellos quienes denuncian la situación, quienes muestran las fotos de la desgracia y quienes gritan que esto no puede seguir así.
El silencio oficial, por otro lado, es ensordecedor. Nadie da explicaciones claras, nadie pone remedio. La falta de recursos y el colapso de los servicios funerarios son las excusas, pero la verdad es que la voluntad de solucionar el problema parece estar desaparecida.
Qué viene ahora
¿Y qué se espera de todo esto? Pues si las cosas siguen como van, sin supervisión ni un plan real, el saqueo y la profanación no van a parar. Los cementerios, que deberían ser lugares de respeto, seguirán siendo el reflejo de un sistema que no cuida ni a los vivos ni a los que ya se fueron.
La esperanza es que este bochinche sirva para que alguien ponga manos a la obra. Que de una vez por todas se entienda que la memoria de nuestros muertos también merece ser protegida y respetada. ¡Porque un pueblo que no cuida a sus difuntos, se pierde a sí mismo!