¡Candela! Rolando Díaz arma el brollo del “Adiós Cuba” en Nueva York

El cineasta Rolando Díaz lleva su nueva película, “Adiós Cuba”, a Nueva York. Una historia conmovedora sobre el exilio cubano que promete encender el debate.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas, que esto no es chiste de carnaval. La Gran Manzana, Nueva York, se está preparando para un revolú de esos que tocan el alma y sacan espinas hasta de donde no hay. El mismísimo Rolando Díaz, el cineasta ese que no se calla ni media, va a soltar su última película y ya la gente está que no se aguanta.

Se llama “Adiós Cuba” y ya se sabe que viene con todo el combo: drama del bueno, emociones a flor de piel y, pa’ variar, mucho que hablar de la gente nuestra que ha cogido el camino de la despedida. Dicen que es una obra que te zarandea por dentro.

Dónde y cuándo

¿Y dónde va a ser este tremendo bofetón de realidad? Pues anota bien, mi socio, para que no te quedes fuera del chisme: en el King Juan Carlos Center Auditorium, que está en la Universidad de Nueva York, allá en 53 Washington Square South. Ni más ni menos, en el corazón de la ciudad que nunca duerme, pero que ahora se va a poner a pensar en Cuba.

La fecha marcada en el calendario para este encuentro con el sentimiento puro es el próximo lunes 9 de febrero. Así que si estás por esos lares y tienes ganas de ver algo que te mueva el piso, ya sabes dónde te toca ver la historia que, a muchos, nos persigue.

Por qué importa

Y uno dirá, ¿y a mí qué me importa este rollo? ¡Ay, mi gente! Esta película es mucho más que un simple metraje en una pantalla. Es el cuento de la gente que se fue dejando un pedazo de su corazón, de la que sufre la distancia cada día y de la nostalgia que pica como ají. De eso que muchos llevan clavado muy hondo y otros no quieren ni oír hablar para no remover las cenizas.

Es como un espejo que nos pone Rolando Díaz delante, sin anestesia, para que veamos el dolor y la fuerza bruta de los cubanos fuera de la isla, esa diáspora que no para de crecer. Es una conversación obligada, un nudo en la garganta que no se disuelve fácilmente y, de seguro, un par de lágrimas que se escapan sin pedir permiso. Esto es para entender de verdad lo que significa decir 'adiós'.

Qué dicen las partes

El mismo Díaz, con esa franqueza que lo caracteriza, ha soltado que esto es “una obra hecha con el corazón”. No busca vender el oro y el moro, ni ganar premios de relumbrón, sino tocar la fibra más sensible y hacer pensar a la gente, sin tanto artificio ni tanto cuento chino de por medio. Quiere que cada espectador se lleve algo de verdad.

La historia central sigue a Caridad, una directora de teatro cubana que vive exiliada en Valencia y se le ocurre montar una obra basada en el éxodo de los cubanos. Para eso, se va entrevistando a hombres y mujeres que, con el alma en la mano, comparten sus historias de migración y separación familiar. Se apoya en amigos cubanos de la ciudad para recrear escenas de fugas y experiencias límites, usando hasta una nave industrial abandonada como un escenario simbólico.

La película cuenta con un elenco de lujo, con figuras como Yuliet Cruz, Frank Moreno, Betiza Bismark y Grisell Monzón, que le meten una intensidad y una sensibilidad que te erizan la piel. Son ellos los que le ponen voz y cuerpo a esa memoria colectiva, a esa experiencia cruda del exilio que todos conocemos de cerca.

Qué viene ahora

Pues mira, este fenómeno de “Adiós Cuba” no se queda solo en el circuito de Nueva York, no. Ya ha ido dando tumbos por medio mundo, generando su propio bochinche y haciendo que la gente de todas las generaciones se ponga a pensar seriamente en la historia reciente de Cuba y sus diásporas, de esas que no paran de crecer y de dejar huella por todas partes.

Después de la función principal, el mismo Rolando Díaz se sentará a conversar de frente con el escritor Enrique del Risco. Ahí es donde van a desgranar el maíz de verdad, a explicar de dónde salió la idea de este proyecto, cómo se vivieron las experiencias de los personajes y, lo más importante, por qué es tan relevante que estas historias de exilio cubano se sigan contando a viva voz en estos tiempos que corren. ¡Así que a no perdérselo, que el debate promete!

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