¿Bohemia o cárcel? ¡Piden amnistía pa' los que hablaron!
Una intelectual cubana, Alina Bárbara López Hernández, está en pie de guerra pidiendo amnistía para los presos políticos. ¡Es hora de que la calle hable sin miedo!
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas, que la cosa está caliente. Una figura de peso, la intelectual Alina Bárbara López Hernández, ha levantado la bandera. ¿Y qué pide? ¡Una ley de amnistía, ni más ni menos!
Esto es para sacar de la cárcel a toda esa gente que está presa solo por pensar diferente o por atreverse a decir lo que sienten en la calle.
La idea es que un país no puede andar con las prisiones llenas de ciudadanos que solo quisieron un futuro distinto.
Dónde y cuándo
Esta historia no es cuento viejo, ¡es la pura verdad que se vive ahora mismo! Por ejemplo, ahí está el caso de Yosvany Rossell García Caso, preso en Holguín. ¿Su “delito”? Salir a la calle aquel 11 de julio de 2021.
Yosvany, como muchos, no es ningún maleante. Es un padre de familia, un vecino, un hijo. Igual que él, en Holguín hay jóvenes del proyecto El4tico detenidos, y en Las Tunas, el empresario William Sosa lleva meses encerrado. La lista, mi gente, se extiende por toda la isla.
Esto no es de ayer ni de un solo barrio, es una situación que se cocina a fuego lento por toda Cuba.
Por qué importa
Aquí la cosa se pone seria, porque nos toca a todos. Si basta con dar una opinión o salir a la calle para terminar tras las rejas, ¿entonces dónde está la libertad que tanto se cacarea?
No estamos hablando de criminales peligrosos, ¡qué va! Se trata de gente que alzó la voz, que pidió cambios, que se cansó de callar. Por eso, firmar esta petición no es solo un papel.
Es un empujón para la justicia, para la reconciliación y para que el sentido común no se pierda. Es decirle a esas familias que no están solas y que sus nombres no se han olvidado.
Qué dicen las partes
Por un lado, la petición va directa a la Asamblea Nacional. Es una apelación clara para que se pongan la mano en la conciencia y aprueben esa amnistía que tanta gente pide.
Del otro lado, la voz oficial a menudo suelta que aquí no hay presos políticos, que son delincuentes comunes. Pero la sociedad civil, la que está en la calle y la que firma, tiene otra versión.
Ellos dicen que es hora de escuchar las voces disidentes y construir un país sin tanto miedo ni tanto silencio.
Qué viene ahora
Ahora, el ojo está puesto en la Asamblea Nacional y en cuánta gente se suma a esta firma. Cada nombre que se añade a la lista es un granito de arena, un grito que se hace más fuerte.
No se trata de adivinar el futuro, sino de ver qué pasos se dan. Lo que está en el aire es si el clamor popular logrará mover algo, si las autoridades escucharán o si la cosa seguirá en el mismo punto muerto.
Hay que estar al tanto, mi gente, porque esto apenas empieza y el desenlace está por verse.