¡Bochinche celestial! Carro con alas se parquea en sala ajena en Oregón

En Oregón, un carro, cual papalote loco, salió volando tras chocar con un montículo y aterrizó directo en una casa. ¡Tremendo susto y bochinche en el vecindario!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas el papelón que se formó en Oregón! Imagínate que un carro, en plena madrugada, se dio a la tarea de volar un ratico. Después de una “tobita” con un montículo de tierra, el cacharro salió disparado.

¿Y dónde fue a parar? ¡Directico contra una casa! La gente del barrio casi se infarta con el susto, y las cámaras de seguridad lo grabaron todo. Una película en vivo, caballero.

Dónde y cuándo

Esto no fue en la luna, ni en un circo. Sucedió en Tigard, Oregón, allá en los Estados Unidos, cuando el sol apenas pensaba en asomarse. El protagonista de esta hazaña, Jacob Hankins, de 33 años, al parecer venía con el pie pegao’ al acelerador.

Con un pasajero a bordo, su carro voló unos 30 metros antes de darle el "beso" a la vivienda. El estruendo, dicen los vecinos, fue de los que te sacuden hasta el alma.

Por qué importa

Menos mal que la familia que vivía en la casa salió ilesa. ¡Imagínate tú el susto de despertar con un carro en la sala! Pero la vivienda, como era de esperar, sufrió lo suyo. Ahí no hay quien duerma tranquilo ahora mismo.

Este enredo ha puesto a la gente a hablar de la velocidad y la seguridad en las calles. Parece que el bochinche sirve para recordar que hay que andar con ojo avizor, sobre todo cerca de las obras.

Qué dicen las partes

La policía de Tigard fue la primera en soltar la lengua, confirmando que Hankins iba a toda máquina y haciendo de las suyas. Al hombre, que lo sacaron inconsciente del carro junto a su acompañante, se lo llevaron al hospital con unos rasguños de nada.

Los vecinos, con la boca abierta, contaron que el carro se elevó como un avión. Los bomberos, raudos y veloces, evitaron un desastre mayor en la estructura de la casa. Ahora, Hankins tiene que responder por conducción temeraria y por poner en peligro a los demás.

Qué viene ahora

Pues lo que viene es el guateque legal para Jacob Hankins. La investigación sigue su curso para desenmarañar cómo fue que el carro terminó con alas. Los vecinos, por su parte, están pidiendo que refuercen la seguridad vial.

Las autoridades han aprovechado el chisme para recordarle a todo el mundo que, si uno va a manejar, que lo haga con cabeza y sin jugar a ser piloto de carrera. Así que, a seguir los límites, mi gente, que el asfalto no es pista de aterrizaje.

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