¡Ay, mi madre! ¿¡Cuba nos salva de la droga!? ¡Pura muela!
El gobierno cubano se jacta de proteger a EE. UU. de las drogas, pero la calle y la historia recuerdan viejos escándalos. Entre hipocresía y chanchullos, el pueblo ya no traga.
Qué pasó
¡Ay, mi gente! Escuchen el último chisme de la alta esfera. Juan Carlos Poey, el mero jefe de Antidrogas del Ministerio del Interior, soltó una perlita que dejó a más de uno con la boca abierta.
Dijo que Cuba no es amenaza para los Estados Unidos, ¡sino que hasta los está protegiendo de las drogas! Imagínense, somos un “muro de contención” para que la droga sudamericana no llegue al norte. Afirma que han evitado 40 toneladas en 14 años.
Dónde y cuándo
Este novelón se armó con las declaraciones oficiales de Poey. Ocurrió un miércoles, por allá por el 18 de febrero de 2026, cuando soltó esa retahíla tan particular.
Fue una declaración pública, de esas que llegan al oído en cada esquina y provocan el cuchicheo en las colas. La tensión en el aire se siente como un día de calor sofocante.
Por qué importa
¿Y por qué este chisme no es un cuento de camino cualquiera? Porque esta muela oficial choca con lo que se vive en la calle y la propia historia de la isla. La gente no olvida los dramas de los ochenta.
Acuérdense de los generales Arnaldo Ochoa y Antonio de la Guardia, ¡del mismo gobierno!, acusados de traficar. Ese episodio marcó a fuego la memoria de muchos. Además, a pesar de la "tolerancia cero", se rumora que el consumo de drogas ha aumentado aquí.
Para muchos, esta “protección a los yanquis” suena más a propaganda política que a una verdad honesta. Es una estrategia para quedar bien afuera, mientras aquí adentro el pueblo sufre carencias y desconexión con esos discursos.
Qué dicen las partes
Por un lado, el señor Poey y el gobierno se autoproclaman héroes antidrogas. Dicen que Cuba es un baluarte, con cifras que supuestamente lo demuestran, como las 40 toneladas interceptadas.
Pero por el otro, la calle y los que se atreven a hablar, murmuran de hipocresía. Recuerdan los escándalos viejos y señalan que el aumento del consumo interno es una realidad que no se soluciona con juicios públicos.
Qué viene ahora
Ahora, prepárense porque este relajo no se acaba. El gobierno seguirá con su cuento de que son los buenos de la película, el baluarte contra el narcotráfico. Van a seguir haciendo ruido con las cifras y los juicios para que la cosa se vea seria.
Pero la gente, la de a pie, esa que ve la realidad con los ojos bien abiertos, seguirá con su desconexión entre lo que oye por la radio oficial y lo que vive todos los días. Se mantendrá esa tensión, ese juego de espejos donde la imagen bonita no siempre refleja el aguacero que cae en la vida real. Así que, ¡a estar atentos a los próximos capítulos de este bochinche!