¡Ay, mi gente, el peso cubano se nos fue en banda contra el dólar y el euro!

El mercado informal en Cuba está que arde: el dólar ya casi toca los 500 y el euro se disparó por las nubes. La gente está que trina con la situación.

Qué pasó

¿Tú supiste el último bochinche del mercado? ¡El peso cubano, mi hermano, está que no aguanta más!

Se nos fue en banda esta semana, dándole paso al dólar y al euro como si fueran caballos desbocados. No fue de golpe, fue como la subida de la marea, poquito a poco, pero sin parar.

Dónde y cuándo

Pues mira, esto pasó en la Cuba nuestra, en la calle, donde se mueve el verdadero billete. El sábado 7 de febrero de 2026 fue el día clave.

El dólar, que estaba como dormido, se despertó y ya anda por los 495 CUP. Pero el euro, ese sí que vino pisando fuerte, llegando a los 550. ¡Una cosa de locos!

La gente, con el ojo pelao, viendo cómo su dinerito se esfuma mientras uno está parado en la cola del pan.

Por qué importa

¿Y por qué esto nos importa? ¡Pues porque esto nos toca el bolsillo a todos, mi socio!

Significa que lo poco que se compra en la calle, o lo que se manda a buscar, sale más caro cada día. La comida, la ropa, la medicina… todo se pone por las nubes.

La Moneda Libremente Convertible, esa sí que no levanta cabeza. La gente ya no confía en ella ni para lavar un pañuelo, porque no ofrece la misma confianza ni flexibilidad.

Qué dicen las partes

Aquí la calle lo dice todo, sin necesidad de que nadie hable por la televisión, ni de cables oficiales.

El mercado informal, ese es el que manda, ese es el que te chismosea la verdad de la economía cubana. Cuando sube una moneda, es porque la gente le está echando el ojo, buscando dónde esconder lo poco que tiene.

Nadie oficial da la cara, pero los precios en la esquina hablan solos, y bien claro el mensaje que mandan.

Qué viene ahora

Ahora, la pregunta del millón: ¿qué pasará? Pues, lo que se ve venir es que el peso seguirá su camino cuesta abajo, si las cosas siguen igual.

Hay escasez de todo, la luz se va, y el dinero cada vez vale menos en la mano. No hace falta ser un sabio para ver que la cosa está apretada y que el billete fuerte sigue siendo el extranjero.

Toca estar atentos, mi gente, porque esto no parece que vaya a cambiar de la noche a la mañana. ¡A seguir el bochinche de cerca, sin perder detalle!

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