¡A Santiago le dio el chucho y la tierra se puso a bailar!
Un temblor fuerte sacudió Santiago y el oriente de Cuba, dejando a la gente con el corazón en la boca. Un sismo que despertó a la ciudad y puso a todos a correr.
¿Qué pasó?
¡Ay, mi gente! Que la tierra se puso a bailar sola este domingo en Santiago de Cuba y dejó a más de uno con los nervios de punta. Un temblor fuerte, de esos que sacuden hasta la última baldosa, despertó a la ciudad entera.
La gente, aún medio dormida, sintió cómo las camas se les movían y el susto los hizo saltar de golpe. No fue un ruidito cualquiera, no; fue un sacudón con fuerza que puso a correr a muchos a la calle.
¿Dónde y cuándo fue la bulla?
Pues miren, la cosa fue este domingo 8 de febrero de 2026, bien temprano en la mañana. El epicentro del bochinche fue Santiago de Cuba, pero el meneo se sintió en un montón de municipios del oriente.
Desde El Tívoli hasta Versalles, pasando por El Caney y el centro de la ciudad, todos lo sintieron. Y no solo allí, ¡qué va! Municipios como Contramaestre, Palma Soriano, San Luis y hasta en la vecina Guantánamo, la gente se llevó el mismo susto.
Imagínense el ambiente: el silencio de la madrugada roto por el temblor, vecinos gritando desde los balcones, el nerviosismo en el aire. Como si de pronto, el mismísimo suelo decidiera tener su propio guateque sin avisar.
¿Y por qué es esto un rollo gordo?
Mire usted, un temblor así no es juego de niños. Deja a la gente intranquila, con el corazón en la garganta, pensando en las casas y en la familia.
Esto pone en evidencia que el oriente de Cuba, con su fama de zona sísmica, siempre tiene que estar ojo avizor. Nos recuerda que la naturaleza tiene sus propios planes y que hay que estar preparados, por si acaso.
La gente ahora anda comentando en las colas y en las esquinas, preguntándose si vendrán más sacudidas. Es un recordatorio de que vivimos en un lugar donde la tierra, de vez en cuando, decide mostrar quién manda.
¿Qué han dicho por ahí?
Hasta el momento, las autoridades no han soltado un parte oficial con todos los detalles. Pero en las redes, especialmente por TV Santiago, la gente ha estado compartiendo sus historias, el susto, y el ruido que hizo la tierra.
Extraoficialmente, se habla de un sismo de unos 5.3 grados. Esa cifra, claro, está pendiente de que los científicos y la gente del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas la confirmen. Por ahora, es lo que se rumora por ahí.
La población está atenta a lo que digan los de arriba, esperando noticias claras sobre la magnitud y si hay daños por lamentar. Unos por un lado, otros por otro, pero todos con la misma pregunta: ¿Qué pasó y qué viene ahora?
¿Y ahora qué se espera?
Pues mire, lo que toca es estar en guardia. Las autoridades y los medios están monitoreando la situación, pendientes de cualquier réplica o nueva sacudida. No se puede bajar la guardia.
La gente debe seguir las indicaciones de Protección Civil, no desesperarse y revisar que todo esté en orden en sus hogares. Hay que evaluar la seguridad de los edificios y las infraestructuras.
En el aire queda la posibilidad de que la tierra siga "bailando" un rato más. Así que, a mantener la calma, estar informado y recordar que en estas cosas, la prevención es la mejor medicina.