¿Tremendo jaleo en Miami por lo que contó el Padre Reyes de Cuba?

El Padre Alberto Reyes armó la gorda en Miami, soltando la sopa sobre el desbarajuste y el sufrimiento en Cuba, y cómo la Iglesia aguanta el palo sin doblarse.

Qué pasó

¡Atención, mi gente, que esto está que arde! El Padre Alberto Reyes, que es de los que no se callan ni debajo del agua, acaba de soltar la sopa en Miami. Imagínate, una entrevista con Telemundo 51 que dejó a más de uno con la boca abierta y el corazón en la mano.

El hombre no se guardó nada: habló del "Cuba sufre" de verdad, de la gente muriéndose por las esquinas y de cómo a él mismo le están dando candela por hablar claro. Un relajo de los buenos, pero con la verdad por delante.

Dónde y cuándo

Esto no es cuento de camino, no. Esto pasó recién, el viernes 6 de febrero de 2026, cuando el Padre Reyes se dio una vuelta por Miami.

Fue en Telemundo 51 donde soltó la bomba, sin pelos en la lengua. Allí, con ese calorcito de la Florida, el sacerdote puso la realidad cubana sobre la mesa, sin maquillajes ni adornos, como quien cuenta un drama en la sala de la casa.

Por qué importa

¿Y por qué esto nos revuelve el buche? Pues porque el Padre Reyes no está hablando de numeritos ni de estadísticas. Está hablando de la vida, o mejor dicho, de la desvida, de la gente en Cuba.

Carencias, muertes evitables, la luz que se va y no vuelve, la comida que no alcanza. Todo eso que nos aprieta el alma y que él denuncia que el gobierno no le busca solución ni le pone el ojo encima de verdad.

Además, el acoso que él mismo vive y que viven otros por intentar ayudar o por abrir la boca, demuestra que la cosa está fea y que la libertad de decir lo que duele es un lujo allá.

Qué dicen las partes

Mire usted, el Padre Reyes dice que la realidad es un grito desesperado: falta de todo, gente sufriendo y muriendo sin necesidad. Y que a los que tratan de ayudar, como la Iglesia, los tienen vigilados y acosados.

Según él, la Iglesia es el último refugio, la única que intenta ser voz y mano amiga para los que nadie escucha. Mientras, las autoridades, pues... el Padre no menciona una respuesta oficial, pero su relato pinta un cuadro de silencio y desatención, como si el problema no fuera con ellos.

Qué viene ahora

Ahora, lo que se espera es que el mundo no se haga el de la vista gorda. El Padre Reyes hizo un llamado a que la comunidad internacional no le dé la espalda a Cuba ni se acostumbre a ver el sufrimiento como algo normal.

La cosa sigue apretada, con la Iglesia intentando hacer milagros en medio del despelote. Hay que seguir con el oído puesto y los ojos bien abiertos, porque el drama cubano no termina, y las voces como la del Padre Reyes son las que nos recuerdan que detrás de cada noticia hay una vida, una familia, un pueblo que espera.

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