¡Cuba se queda a pie! El transporte nacional en coma por el pitirre de gasolina

Cuba's transport faces drastic cuts due to a fuel crisis. Flights and essential services remain, but public transport, ferries, and trains are severely reduced, leaving many stranded.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas, mi gente! Que la cosa del transporte en Cuba, ¡está más fea que un pomo roto! El Ministerio de Transporte, con el ministro Eduardo Rodríguez Dávila al frente, soltó un bombazo que nos tiene a todos con la boca abierta.

Dicen que es por la escasez de combustible, el dichoso 'pitirre' de gasolina que nos tiene en jaque. Prepárense, que esto no es chiste: la mayoría del transporte público nacional y local, ¡suspendido! Así como lo oyen, de golpe y porrazo.

Dónde y cuándo

Esta medida que nos aprieta el cinturón, la anunciaron un sábado, el siete de febrero de dos mil veintiséis. Pero el impacto, ¡ese arrancó desde la medianoche del viernes!

Imagínate, en toda la isla, desde Pinar del Río hasta Santiago. ¿El ferry de Nueva Gerona a Batabanó? ¡Ahora es un espejismo! Solo dos viajes a la semana: martes y sábados. Y los trenes nacionales, ¡agárrense!, una salida cada ocho días por destino. ¡A ver quién llega a tiempo a algún lado!

Claro, algunos vuelos y las guaguas de los estudiantes y los colaboradores se mantienen, pero con un montón de ajustes. Un ojo abierto por si acaso.

Por qué importa

¿Por qué esto nos cae como un cubo de agua fría? ¡Pues porque nos deja a pie, mi socio! Imagina ir al trabajo, visitar a la familia en otra provincia o simplemente resolver tus cosas en la calle.

Esto no es solo un problema de logística, es un trago amargo para el día a día. Afecta al que necesita vender su vianda, al que va al médico, al que tiene un familiar enfermo lejos. La vida se vuelve una travesía imposible.

Aquí lo que se juega es la paciencia del pueblo y la forma en que cada cubano va a tener que inventar para moverse. Esto pica y se extiende por todas las esquinas.

Qué dicen las partes

Las autoridades, como el ministro, dicen que no hay otra. Que la falta de combustible es tan gorda que no queda más remedio que apretar. 'Hay que garantizar lo esencial', repiten.

Pero el pueblo, ¿qué dice? La radio bemba está que arde. Unos suspiran resignados, otros se indignan. '¿Y ahora qué hago?', es la pregunta que se oye en cada cola, en cada balcón.

Los que tenían pasajes cancelados, por lo menos, pueden pedir su billete de vuelta. Algo es algo, ¿verdad? Pero la frustración, esa no se devuelve.

Qué viene ahora

Ahora lo que viene es un montón de incertidumbre. Cada municipio tendrá que ver qué rutas urbanas deja vivas, según lo que quede de gasolina. ¡Un juego de azar en cada parada de guagua!

Dicen que le van a dar prioridad a los MEDIBUS para los enfermos, ¡menos mal! Y que los bicitaxis eléctricos y otros medios alternativos tendrán su momento de gloria. A ver si nos volvemos todos ciclistas.

Hay que estar ojo avizor, porque esto cambia el mapa de Cuba. Lo único seguro es que, por ahora, nos va a tocar caminar, inventar o esperar que el pitirre de combustible nos dé un respiro.

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