¡La Pila Se Gastó! El Gobierno Nos Pone a Sudar la Crisis, ¡y Sin Abanico!

El gobierno cubano anunció nuevas restricciones para enfrentar la crisis de combustible, trasladando el peso de la escasez y los ajustes directamente a la gente común. Menos transporte, menos servicios y más sudor para el pueblo.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! El gobierno cubano ha vuelto a salir con un paquetazo de medidas de emergencia. ¿La razón? El dichoso problema del combustible que tienen sin chao al país. Como siempre, dicen que es para “garantizar la vitalidad”, pero la verdad es que esto significa más apuros y menos respiro para el cubano de a pie.

Otra vez, la vida diaria se nos pone cuesta arriba. Nuevas restricciones, ajustes por obligación y recortes que demuestran que el sistema ya no da pie con bola para mantener ni lo más básico. Así es como se nos cuenta el cuento de nunca acabar.

Dónde y cuándo

Esto se anunció en la famosa Mesa Redonda, como ya es costumbre. Ahí, el régimen soltó la noticia de que el país está enredado con la escasez de gasolina y diésel, un problema que ya lleva tiempo dando dolores de cabeza por toda la isla. El chisme es que, a partir de ahora, todo se va a complicar más.

Las decisiones afectan a Cuba entera, desde La Habana hasta la última loma. La gente ya se lo esperaba, porque el aire se sentía pesado, como cuando va a caer un palo de agua y uno sabe que se viene lo peor. Ahora, esa tensión se confirma en cada esquina.

Por qué importa

¡Esto importa un mundo, mi gente! Porque aunque el gobierno le eche la culpa al bloqueo y a quien se le ocurra, la realidad es que somos nosotros, el pueblo, quienes pagamos la factura. Menos gasolina para la guagua, menos para el carro particular, menos para el que siembra, ¡menos para todo!

Esto tranca la vida en todas partes. La gente no puede moverse, los que tienen negocios pequeños se quedan sin cómo trabajar, y el campo sin combustible para sembrar. En resumen, nos deja a todos en el aire, inventando a ver cómo resolvemos el día a día sin caer en la desesperación.

Qué dicen las partes

Por un lado, el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga ya dejó claro que no hay forma de vender el combustible como antes. O sea, que se acabó el relajo. Dice el gobierno que van a “priorizar” la salud, el agua y la poca corriente que quede, pero eso significa que lo demás, ¡a la cola!

Los cubanos, por su parte, ¿qué pueden decir? Ya están cansados de escuchar el mismo disco rayado. Saben que estas palabras bonitas se traducen en más colas, más caminar y más inventos. Unos se resignan, otros protestan bajito, pero todos entienden que la cosa no pinta bien.

Qué viene ahora

¿Qué viene ahora? Pues más de lo mismo, pero peor. La administración pública va a trabajar de lunes a jueves, como si eso fuera a resolver algo. La escuela va a ser a distancia o semipresencial, dejando a los padres con el “qué hago” en la boca. La comida, dicen, hay que producirla localmente, pero ¿con qué y cómo, si no hay transporte ni recursos?

Se enfocarán en el turismo y el tabaco, para coger divisa. Mientras tanto, la gente seguirá en la lucha, viendo cómo estira el chicle del mes con menos de todo. Estas medidas no son una cura, son más de lo mismo: el sistema administrando la miseria y el pueblo, aguantando el chaparrón.

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