¡Tremendo chismecito! ¿Rubio echando café con el nieto de Raúl?

Un bochinche gordo tiene al exilio en Miami alborotao: Marco Rubio, dicen, se está reuniendo con el nieto de Raúl Castro, ¡y la cosa está que arde!

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! Agárrate que la noticia viene calentica y tiene al exilio cubano con la boca abierta. Resulta que, según cuentan por ahí, el mismísimo Marco Rubio, ese que es Secretario de Estado de los yunaites, anda en supuestas conversaciones con el nieto de Raúl Castro.

Sí, oíste bien: Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el mismo que es sombra y ojos de su abuelo. Esta revelación, que salió de un sitio gringo que se llama Axios, ha puesto a todo el mundo a debatir si esto es bueno, si es malo, o si es la mismísima locura.

Dónde y cuándo

Este "juego de dominó" político, que no incluye al tal Díaz-Canel —porque al parecer lo que buscan es hablar con el que de verdad manda en la Isla—, se ha estado cociendo a fuego lento, con el objetivo de tocar la puerta del poder real en La Habana.

Mientras tanto, el chismecito ha explotado como petardo en pleno carnaval en Miami y en todas las comunidades del exilio. La gente, en la cola, en la guagua, en el balcón, no para de hablar de si esto es traición o si es una movida de ajedrez muy astuta. Es como si el aire estuviera cargado de preguntas y respuestas a medio decir.

Por qué importa

Esto importa, mi gente, porque no estamos hablando de un cualquiera. Estamos hablando de Rubio y de un Castro, y la cosa tiene una picaazón tremenda. Para unos, es una oportunidad, una ventanita que se abre en medio de tanta cerradura. Para otros, ¡ay, para otros!, es como si le echaran sal a la herida más vieja del exilio.

¿Qué cambia esto? Pues pone sobre la mesa si se puede negociar con gente de "la familia" o si hay que seguir con el pie fuerte, sin mirar atrás. Esto no es solo política, es el corazón de una comunidad dividida por la esperanza y el dolor.

Qué dicen las partes

Los analistas como Andy Gómez nos recuerdan que Raúl aprendió de Fidel a no confiar ni en su sombra, por eso su nieto es el elegido para estas conversaciones tan delicadas. Eloy Viera, de elTOQUE, comenta que la administración de Trump, donde Rubio tiene su asiento, busca hablar con la verdadera "máquina" que controla Cuba, no con los muñecos de escaparate.

Pero, ¡ojo!, los más "radicales" del exilio están que echan humo. Miguel Cossio dice clarito que ningún Castro, sea quien sea, puede estar en un proceso de cambio. Y Sebastián Arcos Cazabón reafirma que figuras como Alejandro Castro Espín o el mismo Raúl Guillermo no son aceptables, ¡ni pa' la foto!, porque son la continuidad de lo mismo.

La cosa se pone más tensa con el aniversario del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Congresistas cubanoamericanos, como Díaz-Balart y Salazar, le están pidiendo a Donald Trump que investigue a Raúl Castro por aquel suceso trágico. ¡Imagínate qué lío!

Qué viene ahora

Ahora, Rubio se encuentra bailando en la cuerda floja, entre el intento de abrir un camino para una supuesta transición y la demanda histórica del exilio que pide justicia y no olvida. La pregunta del millón es: ¿el exilio va a apoyar a Rubio en esto, o va a gritar más fuerte que la justicia viene primero que cualquier "negocito" político?

Hay que estar con las orejas paradas, porque esta película aún no tiene final. Puede que la cosa se enfríe, o puede que se caliente más. Lo que sí es seguro es que el "radio bemba" seguirá echando candela con cada nuevo detalle que salga a la luz.

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