¡Se armó el despiporre! ¿Florida le dice adiós a la guataca de la casa?
La Cámara de Florida aprobó eliminar los impuestos a la propiedad no escolares, generando revuelo. Busca aliviar a los dueños, pero municipios temen un desastre fiscal. ¡Tremendo rollo!
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el revolico que se armó en la Florida! La Cámara de Representantes, con su votación más caliente que caldero de frijoles negros, le dio el “sí” a una enmienda que promete poner patas arriba los impuestos de la casa.
Imagínate, la idea es quitarle la presión a los dueños de su vivienda principal, poco a poco, los impuestos que no van para las escuelas. Eso sí, lo hicieron con ochenta votos a favor y treinta en contra, que no fue por gusto.
No es de la noche a la mañana, ¿eh? La cosa viene escalonada. Cada año, por diez años, le suben cien mil dólares a la exención fiscal hasta que en 2027, ¡plaf!, esos impuestos no escolares desaparezcan del todo. Dicen que es para que la gente respire un poco.
Dónde y cuándo
Este novelón se armó el jueves diecinueve de febrero de dos mil veintiséis, ahí mismo, en la Casa de Representantes de Florida. El ambiente estaba más tenso que cordón de guitarra, con el futuro de los bolsillos de la gente en juego.
La que le puso el cascabel al gato, la representante republicana Monique Miller, defendió la idea como si fuera su propia quincena. Por otro lado, el gobernador Ron DeSantis, que no se pierde un chismecito, anda con ganas de meterle mano al alivio fiscal y hasta habló de una sesión especial si no se arregla el entuerto.
Así que, la pelota está rodando en los pasillos de Tallahassee, con la vista puesta en el Senado, que es donde ahora se tiene que ver la cara esta propuesta. ¡Tremendo ají que se cocina!
Por qué importa
Bueno, mi gente, esto es un chisme gordo que nos toca a todos. Si eres dueño de casa principal, esto te suena a música de Benny Moré: menos guataca para el estado. Pero, ¡ay!, no todo es color de rosa en el barrio.
Aquí el meollo del asunto es que si a unos les quitan, a otros les puede tocar pagar el pato. Los municipios y gobiernos locales andan con el grito al cielo, diciendo que esto les va a dejar un hueco en la caja más grande que la Cueva del Indio.
La preocupación es si la policía, los bomberos, las ambulancias y otros servicios esenciales van a tener su dinerito. Dicen que la carga se puede ir para las empresas, los inquilinos o los que tienen más de una propiedad. ¡Un sancocho de proporciones!
Qué dicen las partes
Por un lado, los que están a favor, como la representante Miller, sueltan que esto es un alivio necesario y que el plan está hecho con cabeza, para que los gobiernos locales tengan tiempo de ajustarse. Hasta DeSantis tiene su guardadito de 300 millones para los condados más rurales, que son los que podrían sentir el golpe más fuerte.
Pero, por el otro, la Liga de Ciudades de Florida y la Asociación de Condados están que echan chispas. Dicen que no es alivio, sino un cambia-cambia de dónde sale la plata. Hablan de pérdidas multimillonarias, de que cuarenta condados podrían perder hasta dos mil novecientos millones solo el primer año.
Es como un tira y encoge, donde unos ven la tabla de salvación y otros, el hundimiento del barco. ¡Cada cual con su cuento!
Qué viene ahora
Ahora, este “bochinche” tributario tiene que pasar por el Senado, que es como el segundo jurado. Si allí le dan el visto bueno, entonces la papa caliente va directo a la boleta electoral de 2026, para que el pueblo vote.
Para que esta cosa se haga realidad y se convierta en ley, no es fácil; necesita el 60% de los votos de la gente. Así que, ni está frita la yuca ni está colgado el chivo.
Todos estaremos pegados a la radio bemba, viendo cómo se desarrolla este culebrón. Si se concreta, sería uno de los cambios más grandes en los impuestos de la Florida en años. ¡Así que a esperar el próximo capítulo de esta novela!